Cosmético

El Ministerio de Educación retrocedió en la inclusión de la ideología de género en la currícula nacional. Es un primer paso, sin duda, aunque no es suficiente. Con modificar dos o tres oraciones genera sospechas sobre la mera intención cosmética.

Aún hay varios elementos que subsisten en él. La obligación de todos es la de revisar el documento final para indicar esos factores que sobreviven.
El silencio de las ONG feministas, promotoras también del aborto y del matrimonio homosexual, genera preocupación sobre esta decisión. Aquellas acostumbradas al alboroto, patear el tablero y salir con denuncias, hoy callan.

La mayoría de los funcionarios detrás de la elaboración del currículo, hasta lo que sabemos, se mantienen cómodamente en sus puestos. Tampoco han saltado hasta el techo las editoriales que ya habían elaborado y vendido los libros de consulta escolar basada en la currícula nacional.

¿Qué garantiza entonces que ese maquillaje sea permanente o que en breve vuelva a parecer lo que hoy se pretende ocultar? Solo la salida de la ministra Martens y de esos funcionarios que provienen de la gestión del censurado Manuel Saavedra.

Lo que debe quedar claro es que este afán de maquillaje es el reconocimiento de la fuerza del colectivo “Con mis hijos no te metas” a quien pretende engañar con esos cosméticos y que ya comprendieron que el país rechaza aquella ideología de género y el lobby gay en las escuelas.

Lo que se impone ahora de parte de la ministra Martens es el pedido público de disculpas a todos los que ofendieron sus palabras, por su indiferencia y por haber permitido ataques y agravios (¡ignorantes borregos!, ¡fanáticos!), de sus propios funcionarios y aliados, contra los padres que se opusieron desde un principio a esta imposición.

Esta decisión, sin duda, no altera una situación que complica más al gobierno. Ese colectivo “Con mis hijos no te metas” ha empoderado (por usar un término tan caviar) a miles de peruanos que han encontrado en la protesta callejera la capacidad de torcer decisiones del gobierno.

Aquella masa gigantesca, ignorada siempre en la toma de decisiones, que ocupaba cuadra tras cuadra puso nervioso al gobierno y puede torcer su brazo para exigir respeto de su derecho a no aceptar imposiciones de un lobby que intenta cambiar la educación y la sociedad ignorando (y ninguneando) a la gran mayoría del país.

Compartir