De boca para afuera

De boca para afuera son defensores de derechos humanos; de boca para afuera exigen castigos a la corrupción, pero al momento de votar, al momento de exigir justicia aquella prédica se convierte letra muerta.

Nos referimos a aquellas ONG, medios de comunicación y políticos de izquierda que por mucho tiempo alzaron banderas de defensa de derechos humanos, que reclaman por ejemplo porque los comandos abatieron, así lo dicen, en “combate desigual” a los terroristas del MRTA en la residencia del embajador de Japón, e incluso reavivan cada vez que pueden acusaciones de ejecuciones extrajudiciales.
Hoy estos mismos personajes utilizan el hecho de que una de las víctimas del llamado Capitán Carlos habría sido terrorista, para minimizar su culpabilidad.
Vuelven a poner de moda aquella expresión: “Para mis amigos todo, para mis enemigos, la ley”.
¿Aquellas ONG, aquellos medios buscarán disipar las culpas de aquel que tanto los ayudó durante su gobierno? ¿Repetirán lo que dicen quienes consideran sus enemigos? o ¿ya olvidaron aquello de terrorista de Estado? Solo para defender a un “amigo”.
Sin embargo, no es el único caso. Ahí tenemos a la facción de Nuevo Perú de la bancada de Frente Amplio, quien como no quiere la cosa ni siquiera se atrevió a votar a favor de investigar la extraña muerte de Emerson Fasabi, colaborador en vida de la familia Humala y cuya muerte aún no alcanza explicación.
Claro, el pobre Fasabi no militaba en ningún partido de izquierda, tampoco integró Sendero Luminoso o el MRTA, ni sirvió a alguna ONG.

Entonces, esclarecer su muerte, despejar dudas sobre el expresidente Humala en este caso, no es importante. Además fue un modesto soldado.

Es precisamente esa doble moral la que condena a la izquierda a ese triste rol que le corresponde a la vida nacional. Esa incapacidad para condenar las dictaduras de izquierda, o para llamar terrorismo al terrorismo, sin necesidad de recurrir a eufemismo o comparaciones; traicionar a quienes los llevaron al poder; criticar al gobierno y después votar a su favor, es la que mantiene a ese grupúsculo de dirigentes con intereses lejanos a sus principios y de jóvenes ilusos y confundidos, en ese oscuro rincón, peleándose por gobernar a los ciegos.

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