logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

Agua para todos, perfecto. Pero ¿Realmente para todos?

13 Jun. 2017

Agua para todos, perfecto. Pero ¿Realmente para todos?

Por: Jorge Rochabrunt Gamarra

Más allá de la autoría del nombre del bendito programa, lo que importa es el programa que el Estado peruano tiene destinado para lograr que el agua potable llegue realmente a la gran mayoría de las familias peruanas, sino virtualmente a todas.

En todos los tonos posibles y aun desde España, ayer hemos visto al presidente de la República, Pedro Pablo Kukzynski reiterar su decisión de gobierno de invertir ingentes y prioritarios recursos para el acceso al agua potable en Perú. Eso es loable, sin embargo, es importante entender de quiénes estamos hablando, cuando anunciamos, que el agua será para todos. Hablaremos rápidamente de tres elementos: el contexto del recurso hídrico desde el Estado; la estrategia para asegurar agua a poblaciones rurales dispersas; y las necesidades futuras de agua.

Usaremos para ello un interesante estudio presentado públicamente hace unos meses por el proyecto de saneamiento básico ambiental SABA de la cooperación suiza en Perú, que por veinte años ha venido impulsando la cooperación suiza en Perú, de la mano con el estado peruano y principalmente actores locales en comunidades rurales. Hoy, ese proyecto se implementa en casi todo el territorio nacional.

Es importante saber que con el crecimiento económico en el PBI los últimos cuatro quinquenios –de 2.6 entre 1996-2000 a 4.8 entre 2011-2015- se ha logrado por supuesto un crecimiento del presupuesto y la inversión pública en determinados sectores, entre ellos el saneamiento ambiental (entiéndase, tanto distribución y acceso al agua potable como saneamiento ambiental o disposición de aguas residuales)

El portal de transparencia económica del MEF nos permite ver que en el año 2000, la inversión en saneamiento básico era del 1% del presupuesto nacional y en 2012 y 2013 fue de 5.7% y luego descendió en 2015 a 4.2% pero en términos nominales, subió en esos períodos de 95.5 millones de soles, a 130.6 millones de soles, el esfuerzo para ampliar la cobertura de agua y saneamiento.

Entonces, digamos que pese a todo, el estado estuvo tomando decisiones de ampliar la inversión en este rubro. Ahora sin embargo veamos otro indicador.

En 1962, solo el 1% de la población rural del país tenía acceso al agua potable. El hecho es que un informe de la Organización Panamericana de la Salud OPS, decía que en 1998 el 75% de la población peruana en general tenía acceso al agua y el 73% al saneamiento. Pero el informe señala que el 50% de la población tenía agua potable y apenas el 39% saneamiento básico. Es decir, 30 años después, claro, se avanzó mucho, pero eso qué puede importar cuando la brecha entre lo urbano y lo rural se mantenía muy grande y profunda.

La experiencia de la cooperación suiza ha sido muy útil para que hoy sepamos que hay un modelo a seguir. Un modelo que involucra a las comunidades rurales organizadas, el uso de tecnologías adecuadas para el ámbito rural, experiencias de trabajo local y regional con nuevos servicios y esquemas de gestión, etc. Esto no es un tema de tuberías y cemento, se trata de asegurar las fuentes de agua de manantiales y subterráneas, de siembra y cosecha de agua, de gestión comunal, de manejo sostenible del agua. Solo así, podremos afirmar que sí, se está trabajando en agua para realmente todos.
Rochabrunt.pe