Apra sin Víctor Raúl - LVI

Por: Fernando Calle Hayen

Importante en cuanto a los valores que se forman desde la niñez, es la celebración de un aniversario más de los Chicos Apristas Peruanos-CHAP-que desde su fundación precisamente, tiene la denominación de “Club Infantil del 23 de mayo” que tiene que ver la formación de niños desde los 7 años hasta los 14 años que ha dado generaciones extraordinarias en su formación cívica, valores morales que tanta falta hacen hoy en día.

La fanfarria y/o fanfarrias-banda musical- ha sido siempre la distinción de la participación de los chico apristas en las actividades del partido, sociales y de permanente comunicación con la niñez; la fanfarria en lima, la que lleva adelante el club “los cachorros” del comité distrital de surquillo en lima, y la impresionante fanfarria del comité regional de Lambayeque, de la que no se puede hablar sin recordar al hermano mayor, Guillermo Bacca, quien se encuentra ya en el oriente eterno En Las actuales circunstancias que vive el partido del pueblo, una de las esperanzas estaría en los que fueron chapistas, que al parecer hasta ellos han sido absorbidos por la apatía, indiferencia o sumisión en el peor de los casos a una dirigencia nacional, poco sensible con el amor y la entrega que significa haber sido chapista y tener siempre en el corazón los valores, morales, éticos, incluso rebeldía contra la injustica y contra todo tipo de dictadura de este gran partido.

Para todos los chapistas, presente el recuerdo del c. profesor José García Zegarra, quien concilio la necesidad de crear esta extraordinaria entidad de niños, con características identificadas hacia su formación mental y física, priorizando siempre los valores, principios morales y éticos que ha representado tanto tiempo “la Alianza Popular Revolucionaria Americana” que al parecer en minoría en algunos corazones, se mantiene, y son los que deberían despertar con su rebeldía para emplazar a quienes pretenden destrozar el aprismo.

Esta fecha, sin duda es indesligable al partido del pueblo y al propio Víctor Raúl Haya de la Torre, por cuanto que también el 23 de mayo de 1923, recuerda en nuestra vida republicana, la rebeldía y desafío de una juventud y de los obreros en nuestro país, no enfrentando a la iglesia, por cuanto se trataba del sagrado corazón de Jesús, por lo tanto tampoco a los ritos religiosos, sino; los obreros y estudiantes se dieron cuenta que tan venerables símbolos y rituales que además en su mayoría, estaban en sus corazones de su fe religiosa, no podían permitir que se utilice su credo por el dictador de ese entonces para someterlo a sus mezquinos intereses políticos.
Un obrero Salomón Ponce, Apatino hijo del Valle del Mantaro y Manuel Alarcón, fueron los que se inmortalizaron y quizás dieron el inicio al desprendimiento a la juventud de esos años, al elevar la vida que perdieron en la lucha por un ideal, la entrega por una noble causa justa y revolucionaria.

Los jóvenes estudiantes y obreros, deben refrescar la causa del aprismo en sus grandes valores; por eso todos juntos, deben pedirle al presidente Alan García, que solicite a la dirección política, que convoque en el acto a una reinscripción, que reemplace los actuales padrones así como a un congreso estatutario que de origen, a un comité ejecutivo nacional con legitimidad y valores, que lleve a este gran movimiento a la victoria
(*) Facebook: Fernando Calle Hayen / Twitter: @FernandoCalle_H

Compartir