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Opinión

Autoridad sin total autoridad

05 Aug. 2017

Autoridad sin total autoridad

Por: Alfredo Lozada Bonilla

Desde que me correspondió ocupar el cargo de Regidor Metropolitano señalé que era imperante, para acabar la caótica situación del transporte en nuestra ciudad, la creación de una Autoridad Única del Transporte para Lima y Callao. Asimismo, fue una de mis propuestas centrales en la pasada campaña electoral al Congreso, para una Lima ordenada, junto al Plan de Desarrollo Urbano para Lima.

Reiteramos lo dicho, el caos del transporte empieza por quienes están encargados de solucionarlo. Lima y Callao, con más de 10 millones de habitantes, son ciudades conurbadas en su geografía y desarrollo, pero descoordinadas en su diseño, enfoque de crecimiento y administración. Es en el control del transporte donde vemos su mayor disociación.

A sus autoridades, con puntos de vista distintos sobre el transporte público y viabilidad, debemos de sumarle la visión del Ministro de Trasporte, la del presidente de Protransporte y su Metropolitano, la del SAT, la de la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico, la de los superintendentes de SUTRAN y OSITRAN, la del Ministerio del Interior, el contenido de los contratos de Rutas de Lima y Línea Amarilla, y claro, los pareceres de los 42 alcaldes distritales. El resultado es obvio, un desastre.

La Comisión de Transporte del Congreso de la República aprobó por unanimidad a finales del año pasado el dictamen del Proyecto de Ley, de autoría del Congresista Carlos Bruce, que declara de preferente interés y necesidad publica su creación, proyecto en el cual tuve la oportunidad de colaborar.

El Poder Ejecutivo ha remitido al Congreso un proyecto de Ley para la creación la Autoridad Única del Transporte Urbano para Lima y Callao.

Aplaudo esta iniciativa, nos parece muy pertinente que nuestro Presidente haya tomado en cuenta la importancia del transporte para el día a día de los ciudadanos.

Habiendo dicho esto, creemos necesario señalar que la propuesta no contempla todos los aspectos que debería contener una Autoridad de este nivel, pues está limitada al transporte urbano de pasajeros y, tímidamente, se refiere a la infraestructura complementaria requerida solo para estos servicios.

La Autoridad Única del Transporte que necesitamos debe tener las funciones de ente rector de todo el sistema de transporte, movilidad y planificar el sistema de infraestructura vial que necesitamos, y como parte de ello, el transporte urbano, no solo esto último como ha propuesto el Ejecutivo.

Existiendo en el Congreso y el Ejecutivo la decisión de sacar adelante una Autoridad Única del Transporte, se alinean las estrellas, esperemos que se logre aprovechar esta inmejorable oportunidad para solucionar integralmente una de las principales demandas de los vecinos de Lima y Callao.
(*) Abogado, master en acción política y especialista en gestión pública