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Opinión

Bernardo O´Higgins, Crucista

08 Nov. 2017

Bernardo O´Higgins, Crucista

Por: Pedro Godoy P.

SANTIAGO GODOY.- A Bernardo O´Higgins Riquelme se le estima “padre de la patria”. La Escuela Militar exhibe su nombre. Decenas de monumentos lo exaltan. Cada 20 de agosto día y mes de su natalicio se le evoca. Sin embargo, son escasas las referencias sobre su concepción iberoamericana de la nacionalidad. En efecto, el prócer en las logias que frecuenta o funda- alterna con otros suramericanos. Como “insurgente” opera en Mendoza como subalterno de José de San Martín en el Ejército Libertador de los Andes. Luego se la juega por la Escuadra Libertadora. Como Director Supremo de Chile suscribe tratados y proclamas exhortando a la integración de la América meridional. El Perú amortigua el ostracismo con afecto. De allí su afirmación “soy chileno por cuna y peruano por gratitud”.

De 1822 a 1842 vive en Lima. No sólo ofrece su espada a Bolívar para participar en los postreros combates de la emancipación. Por 20 años interviene en la vida política. Pertenece a la emigración chilena concentrada a orilla del Rímac. La constituyen entre otros los desterrados pipiolos que se escapan de la represión ordenada por las autoridades surgidas luego de las batallas de Lircay y Ochagavía. El mismo O´Higgins no puede regresar a su país. Una vez destituido es llevado prisionero a Valparaíso y luego deportado. Portales manifiesta: “Nada con ese guacho maldito” y advierte a sus colaboradores del peligro que supone la simpatía de esos desterrados por el presidente del Perú y presidente de la Confederación Perú- Boliviana, mariscal Andrés de Santa Cruz (1827- 1839).

El peligro de la conflagración que Santiago impulsa contra la Confederación enciende su pacifismo. Ese choque armado para el prócer es un engendro del ministro Portales. Por ese motivo la moteja de “guerra portalina”. De modo permanente, brega por la armonía. El prócer insiste en que tal conflicto es insensato, pues se enfrentan pueblos fraternos. Defiende siempre la legitimidad de la fusión del Alto y el Bajo Perú. Ambos “Perúes”, argumenta, al integrarse hacen uso de su derecho. Oponerse a ello es como si una potencia se sintiera mortificada porque Chiloé,una vez liberado, se incorpora a la República de Chile. Ello porque dicho archipiélago dependía de modo directo del Virreynatoperuano.

O´Higgins registra no pocos sinsabores en su fase terminal. Uno se refiere a la exigencia del Presidente Agustín Gamarra, quien le exige entregar la condecoración que le habría impuesto el Protector Santa Cruz. El prócer indignado no acepta la exigencia y, encerrado en su caserón de la Hacienda Montalván, que le donó el gobierno en reconocimiento de sus servicios prestados al Perú, se desentiende de tal petición.

Freire, otro personaje de nuestra emancipación, es también crucista convencido. Emprenderá una aventura para deponer al Presidente Prieto. No son pocos los chilenos que simpatizan con Santa Cruz y su ensayo político. Al interior del país no son escasos quienes, como el coronel José Antonio Vidaurre, se oponen a la guerra, sublevan la tropa y fusilan a Portales.

(*) Centro de Estudios Chilenos- Cedech. Email: profe@cedech.cl Blog: www.premionacionaldeeducacion.com