Brasil en el destino de América

Por:Martín Belaunde Moreyra

Brasil ingresa a la historia universal en el año 1500 cuando un marino portugués, Pedro Álvarez Cabral, navegando con destino a la India se desvía en el Atlántico sur y llega a sus costas. El descubrimiento fue casual. Pero su existencia jurídica es anterior porque proviene del Tratado de Tordesillas de 1494 entre Portugal y España, mediante el cual decidieron repartirse el Nuevo Mundo descubierto y por descubrir. Medio siglo después comienza la efectiva colonización portuguesa, primero en la costa de Bahía, luego en la Río de Janeiro. Desde entonces la colonización portuguesa y después brasileña fue incesante. En el siglo XVIII se proyectaba sobre el Río de la Plata y había llegado a Tabatinga, en la confluencia de los ríos Yavarí y Amazonas. Así lo relata don Francisco de Requena, comisario de la corona española para la delimitación de las fronteras imperiales de España y Portugal en el Amazonas.

La independencia del Brasil se produjo en los mismos años del resto de los dominios españoles de Sudamérica, pero con un sentido totalmente distinto. Fue una independencia monárquica originada por la invasión napoleónica de 1808, igual que en España, pero con una diferencia notable. El monarca y la corte portuguesa se trasladaron a Río de Janeiro y ahí fijaron la capital del imperio lusitano. En 1820 el rey portugués regresó a Lisboa, pero su hijo, don Pedro, se proclamó Emperador del Brasil con la notable frase “Aquí me quedo”. El Brasil nació como una monarquía europea de carácter unitario, que defendió y además extendió sus inmensas fronteras en todos los confines de Sudamérica. Don Pedro primero y segundo fueron sus símbolos iniciales, ambos muy recordados, el primero por sus amores con una bella brasileña, la marquesa de Santos. Y el segundo por su dignidad y perseverancia monárquica. Pero en 1889 fue depuesto a causa de la emancipación de los esclavos que él había propugnado. Paradójicamente ese fue el origen republicano del Brasil, con su bandera verde y amarilla y su lema Orden y Progreso. En esa segunda etapa el líder internacional del Brasil, fue el barón de Río Branco, que consolidó sus fronteras, entre otras con el Perú e igualmente, estableció una suerte de entente con Argentina, respetando al pequeño Uruguay como Estado intermedio entre ambos. Paraguay fue la víctima de la Triple Alianza de los años 1860 al 70, pero después muy disminuido se mantuvo como país soberano.

¿Qué tiene que ver el Perú con todo esto? El Perú siempre ha mirado al Brasil como un amigo distante, pero eficaz en la preservación de nuestra frontera amazónica. Lula recogió el guante del antiguo imperialismo brasileño y lo hizo mediante la penetración económica de sus empresas constructoras. Son muchas, la más famosa ODEBRECHT, que exportó a sus vecinos las prácticas corruptas existentes en el Brasil. Esa corrupción generó internamente un movimiento silencioso de rechazo que tuvo su cenit en el Lava Jato. Ahora el Perú, entre otros, está sufriendo sus consecuencias y trata de salir del lodazal de la corrupción. Soy optimista y saldremos del pantano de ODEBRECHT con el apoyo de la sociedad peruana, que prevalecerá sobre la debilidad de nuestras instituciones.

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