logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

Cámara de reflexión y no de genuflexión

25 Apr. 2017

Cámara de reflexión  y no de genuflexión
Javier Valle Riestra

Por: Javier Valle Riestra

El APRA luchó siempre por un Congreso Económico Nacional encargado de: 1) diagnostico socioeconómico, es decir, una proyección del crecimiento anterior para determinar los problemas futuros de la economía; 2) planificación a largo plazo, de diez a quince años; 3) planificación a mediano y corto plazo, de cuatro a siete años y uno a dos años, respectivamente.

Allí se definiría el modelo de sociedad al que debería arribar la nación, las metas y estrategias en el desenvolvimiento de la economía peruana, aprobarse las metas y proyecciones macroeconómicas sectoriales y globales. Todo ello a debatirse en un plenario que se reuniría bienalmente por sesenta días y compuesto por miembros del Estado antiimperialista (el presidente de la Republica y los ministros, el presidente de la Corte Suprema, los técnicos del Estado).

Funcionalmente por el trabajo, ocupados, desocupados, personas del cuidado del hogar, estudiantes de educación superior; y por el capital, cooperativo, público, privado, nacional y extranjero. Presentado ante el Congreso Constituyente de 1931-1933 se logró, pese a la proscripción del APRA, que en la Constitución de 1933 existiese un remedo de la idea en el denominado Consejo de la Economía Nacional.
En 1946, la Célula Parlamentaria Aprista volvió a presentar un proyecto. Se paralizó en el Senado en 1947; lo presentamos nuevamente ante el Parlamento, pero el golpe militar de 1968 lo frustró. Queríamos un Parlamento político (la Cámara de Diputados), un Parlamento técnico (el Senado) y un Parlamento económico (el Congreso Económico Nacional); ya es extemporáneo ese trípode, pero podemos subsumir a los dos últimos en un Senado Funcional.

En resumen, en el Perú en 196 años de independencia solamente 47 no hemos tenido esa Cámara. Pero el bicameralismo que hemos vivido ha sido, con unas variantes a partir de 1979, el de dos Cámaras mellizas, elegidas por el voto popular. Ese sistema dio lugar a un procedimiento legiferante, cansino, duplicado, inútil.

El Senado se volvió una Cámara de genuflexión y no de reflexión. Eso explicó la tendencia unicameralista. Pero el unicameralismo en el Perú no ha sido mejor. El de 1822 fue ultra-parlamentario y utópico, puso a gobernar a un triunvirato, y a los pocos meses los militares fundaron de facto la Presidencia de la Republica en Balconcillo.

Suspendieron la Constitución de 1823 y sus propias labores parlamentarias para permitir la dictadura de Bolívar. El unicameralismo de 1867 no llegó a instalarse.
—————