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El diario de todos los peruanos
Opinión

Ceremonial del adiós

01 Nov. 2017

Ceremonial del adiós

Por: Italo Oberto-Besso

Hace 16 años llegué a esta empresa y formé parte del equipo, con Armando Campos Linares en la dirección, que inició el proyecto del diario La Razón, hace cuatro años aproximadamente asumí la dirección de este diario. Hoy después de tantas ediciones, llegó el momento de la despedida.

Es tiempo de la partida de esta que ha sido durante tanto tiempo mi segunda casa y una gran parte de mi día habitual. Debo entender también que este será el inicio de una nueva etapa para este diario y de seguro vendrán reformas que le permitan asumir estos nuevos tiempos de cambio permanente.

Siempre he creído que cada director – desde Armando Campos hasta Uri Ben Schmuel, pasando por Guillermo Thorndike y Plinio Esquinarila – que ha dirigido este diario ha definido una parte de la personalidad de La Razón, y ha dejado el espacio para que el siguiente desarrolle su propia labor.

Espero haber cumplido esa tarea y quiero creer que he dejado también esa misión siempre inconclusa para mi sucesor.
Una de las características del diario La Razón es sin duda su capacidad de evolución y cambio. A lo largo de su historia se puede identificar diferentes etapas, pero lo que nunca cambió en nosotros fue el espíritu y la vocación de asumir batallas contra los abusos, cuando vimos amenazada la justicia o el bien del país; alzamos, sin dudar, banderas patrióticas cuando fue necesario rechazar la máscara del traidor y exigir respeto a nuestros héroes.

Hemos sido atacados e injuriados por ello, precisamente por aquellos que nos exigían que aceptáramos esa dictadura del pensamiento único, que nos subiéramos a esa ola mayoritaria, y por quienes nos emplazaban a que no afectáramos sus intereses.

El negarnos nos costó mucho. Muchas puertas se cerraron, nos amenazaron y quisieron demolernos; sin embargo, lo que lograron fue fortalecer nuestra dignidad y coraje.

En fin. A lo largo de estos años también he conocido a tanta gente que llegó para aportar su conocimiento, alegría y experiencia a la redacción. Muchos de ellos hoy son parte de mi familia, amistades que se han consolidado a lo largo del tiempo.

Hoy se cierra esta etapa para mí y también para el diario. Más temprano que tarde, de seguro, se abrirá alguna nueva. Quiero agradecer a los propietarios por la responsabilidad y confianza depositada en mí. A quienes me acompañaron en este viaje les deseo lo mejor y mi recuerdo. A los lectores que me acompañaron estos años, les reitero mi amistad y espero un pronto reencuentro.