logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

Corrupción en nuestras universidades

23 Aug. 2017

Corrupción en nuestras universidades

Por: Pedro Godoy P.

SANTIAGO DE CHILE.- La Universidad Nacional de Guayaquil (Ecuador), según “El Mercurio”, ostentaría alarmantes niveles de corrupción. Las matrices serían la “politiquería”, el “cogobierno” y el afán de matricular a “vulnerables”. El abaratamiento de los estudios afecta, en particular según los periodistas, la calidad de los médicos que gradúa. Por otro lado, ante ese reportaje hay quienes sostienen que tan deplorable espectáculo jamás afectará a las universidades chilenas.
Parece innecesario aludir a la Universidad del Mar y a la Universidad Arcis. Tampoco me refiero a las Facultades que aquí titulan galenos, ingenieros civiles y abogados. Imposible emitir una opinión al respecto. Ignoro su funcionamiento. Sin embargo, en otras Facultades con sus respectivas escuelas existe otro tipo de corrupción. Es menos visible que la atribuida por el decano de nuestra prensa a la Universidad Ecuatoriana de Guayaquil.

El afán de conseguir sea como sea alumnos empuja a promocionar como “carreras” a estudios que conducen a títulos o grados amputados de empleabilidad. Aparecen como licenciaturas -en diversas materias entre las cuales sólo falta Ciencias Ocultas. Muy bullado -y con terremoto en la rectoría de la Universidad Tecnológica Metropolitana-UTEM, es la creación de la “carrera” de Perito en Criminalística. El escándalo explota al difundirse que el Estado carece de plazas para tales “profesionales”.

Otra “estrategia” para “hacer caja” y exhibir abultado número de estudiantes es inventar “college” y bachilleratos que dan alero a quienes poseen los puntajes con los cuales no logran ingresar a medicina, ingeniería y derecho. Otra corruptela es la “manga ancha” que evita reprobaciones. Todos aprueban. Lo exigen “los jefes”, y los académicos bajando la cabeza optan por aplicar “pruebas recuperativas” (en jerga “pruebas prostitutivas), Vox populi son para subir las calificaciones.
Las aprobaciones masivas apuntna a mediano plazo a suprimir los exámenes. Son reemplazados, por “ofrecer nota” y se imponen “eximiciones”. El estilo y la mecánica demagógica del liceo así va contagiando a las UU. Estas pierden su solemnidad. En lo formal las cátedras ahora se denominan “ramos”. En lo reciente, la ideología del género se convierte en histeria y el “nazifeminismo” se impone con maledicencias que supone persecusiones

El “facilismo” -aquel de la “manga ancha” y de las “pruebas recuperativas” vigoriza la mediocridad de quienes enseñan y de quienes aprenden. Se consigue la quietud en las aulas que apestan a agua estancada. Sin embargo, ese marasmo favorece la la renovación del contrato de los docentes. Así son estos brotes criollos de corrupción. Solapados, pero perniciosos igual a aquellas que padece la U de Guayaquil, según la “Revista del Sábado” de “El Mercurio” del11.03.2017.

(*) Centro de Estudios Chilenos-Cedech. Email: Blog: www.htpp//:premionacionaldeeducacion.blospot.com