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Opinión

Declaración Parlamentaria Americana

23 Jun. 2017

Declaración Parlamentaria Americana
Sergio Tapia

Por: Sergio Tapia

Muchas son las insatisfacciones que ha dejado el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, desde hace 25 años controlado por socialistas de pensamiento único y totalitario, reciclados del comunismo y los consabidos caviares, es decir, aquellos que abrazando el modelo económico demo-liberal, persisten en el marxismo cultural bajo el estilo de Gramsci.

Desde esta columna, hemos denunciado diversas maniobras del socialismo, encaramado bajo los derechos humanos, persiguiendo militares porque derrotaron a las guerrillas o al terrorismo en sus respectivos países; destruyendo aberrantemente el matrimonio y la familia; contrariando la biología que es estudiosa de la vida, proponiendo la ideología de la muerte abortista del ser humano en sus primeras etapas de embrionaria y fetal.

Para tales efectos, los socialistas que manipulan los derechos humanos, han cambiado la letra y el sentido de los pactos internacionales, a través de sus informes, resoluciones y sentencias.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) con sede en San José (Costa Rica), y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) con sede en Washington (EEUU), en manos muy ajenas que deshonran los derechos humanos auténticos, han pretendido erigirse en poderes supranacionales, por encima de los Poderes Estatales de los Estados Americanos.
Ha sido reconfortante y esperanzador que casi 700 parlamentarios venidos en representación de sus partidos, movimientos y estructuras políticas de sus Naciones, se reunieran en México, y suscribieran la Declaración Americana sobre la Independencia y Autodeterminación de los Pueblos en Asuntos Relacionados a la Vida, la Familia y la Libertad Religiosa.
Este es un hito histórico, pues, el poder supranacional de las izquierdas encaramadas bajo la etiqueta de los derechos humanos, empezarán a declinar, y prontamente desaparecer. Para que los organismos internacionales encuentren su destino y finalidad, en manos probas, como en un principio estuvieron, en sus etapas fundacionales.

La semana empezó con ese Congreso Hemisférico de Parlamentarios, en el cual estuvimos muy bien representados por el congresista de Ucayali, el Vicealmirante AP Carlos Tubino.
Pero, la semana culminó con la Asamblea General de la OEA, que terminó doblándole el presupuesto a la Corte IDH y a la CIDH, para que sigan haciendo de las suyas, los infiltrados encaramados bajo el digno nombre de los derechos humanos.

La acción parlamentaria es muy necesaria, pero debe ir acompañada por una rectificación de la política internacional, concertada por todas las cancillerías de las Américas, para cerrar pronto el infame capítulo de la incursión socialista en los derechos humanos americanos. Blog (colección artículos publicados en La Razón): http://sergiotapiatapia.blogspot.com/