Desastres: Gestión y Planificación

Por: Antero Flores – Araoz

Frente a la emergencia que se vive en diferentes circunscripciones de nuestro país, originada por huaycos e inundaciones, evidentemente la urgencia es atender con alimentos, agua, medicinas, vestido y albergue a los damnificados y afectados que lo han perdido todo. Muchos están incomunicados y sin servicios públicos. Urge también la reparación de puentes y vías de comunicación y la infraestructura urbana y rural, pero gran parte de esto será en la etapa de rehabilitación posterior a la de mitigación de daños.

Las autoridades gubernamentales de los tres niveles, hacen en lo posible lo que les compete, siendo alentador la presencia del gabinete ministerial y de parlamentarios en las localidades afectadas.

Sin embargo, al igual que hay autoridades que se desplazan para prestar ayuda, hay otras que deberían estar planificando la reconstrucción y la prevención de nuevas calamidades. Los primeros en el territorio y los segundos en el escritorio.

La tarea de planificar debería encomendarse a CEPLAN, la que contaría con varios componentes, entre los cuales debe estar la definición de las autoridades que se encargarán de la reconstrucción, la propia reconstrucción de las obras públicas como de las viviendas privadas, y preparar un protocolo para su aprobación normativa. Este protocolo es con todo lo que debería cumplirse en las emergencias y en él se relacionaría las acciones a emprenderse, las responsabilidades específicas de cada autoridad ante los acontecimientos y una norma que active todos y cada uno de los mecanismos temporales que permitan superar el desastre.
La responsabilidad de la reconstrucción podrían encomendarse a una autoridad que se cree especialmente o encargársele a las autoridades gubernamentales existentes.

Consideramos que para definir la autoridad habría que tener presente las decisiones que se tomaron ante otros desastres naturales. Para los terremotos del Cuzco de 1950 y de Arequipa de 1958, se crearon organismos de rehabilitación y desarrollo. Para el terremoto en Ancash el año 1970 se creó CRYRZA posteriormente sustituida por ORDEZA. Para el terremoto de Ica del 2007 se creó FORSUR.

Como toda obra humana las mencionadas autoridades tuvieron aciertos y defectos y actuaron -salvo el caso de Ica – en tiempos que no existían los gobiernos regionales, pero siendo más significativos los defectos, sería conveniente tener todo ello presente, y en su momento apostar por un gran articulador que podría ser la Presidencia del Consejo de Ministros, que además se relaciona con los gobiernos sub-nacionales y locales.

En cuanto a la rehabilitación y reconstrucción de la obra pública, cada sector gubernamental tiene sus responsabilidades, pero no para ejercerlas cuando San Pedro baje el dedo, sino de inmediato pasada la etapa del auxilio inicial.

En cuanto a viviendas, debería recordarse que lo que funcionó en la reconstrucción en Cuzco y Arequipa, fueron los préstamos blandos y a largo plazo del entonces Banco Central Hipotecario del Perú, pero que podría sustituirse con transferencias de COFIDE a instituciones crediticias de primer piso, para que otorguen los préstamos deseados. Recuérdese también que los bonos habitacionales en el terremoto del 2007, lamentablemente no siempre tuvieron el efecto ni el destino que se esperaba.

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