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Opinión

Disuasión o amenaza nuclear

20 Aug. 2017

Disuasión o amenaza nuclear

Por: Nestor A. Scamarone M

Durante las cuatro décadas que duró la Guerra Fría, el no uso de las armas nucleares vino a ser sinónimo de su propia existencia.

Si algo caracterizó a ese período fue precisamente el elevado grado de precaución con el que cada superpotencia se aproximó a la otra, así como la disposición a hacer las concesiones necesarias para superar los riesgos de una confrontación atómica.

A la vez, las superpotencias desarrollaron todo un lenguaje de códigos, procedimientos de escalada, teorías de juego simulados e instrumentos de comunicación directa e indirecta, aptos para enfrentar de la manera más racional posible aquella temida eventualidad.

En definitiva, el mundo se acostumbró a vivir entre las armas nucleares, viéndolas más como un producto de exhibición que de destrucción masiva.

Hace pocos años, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU –Gran Bretaña, China, Francia, Rusia y Estados Unidos, lideraron las conversaciones destinadas a persuadir a Irán de rebajar o limitar sus ambiciones nucleares.
El jefe de la diplomacia iraní señaló que su país quería una nueva reunión “técnica” con Estados Unidos, Rusia y Francia, para hablar del proyecto de intercambio de su uranio poco enriquecido por combustible.

No debemos olvidar la visita de hace cinco años del presidente de Irán a Venezuela, Bolivia y Argentina; eso podría significar que Teherán está buscando enriquecer su uranio.

Hay que tener mucho cuidado. La transferencia de uranio enriquecido iraní y corano (a China) al extranjero calmaría la preocupación de la comunidad internacional, que teme que Teherán y Corea persiga fines militares.

Para desgracia del planeta, otra que ya se escapó del control de las armas nucleares es la peligrosa Corea del Norte, que ha rechazado las amenazas de sanciones diciendo que ese es un “lenguaje de los años 60 y 70 y más aún amenaza constantemente a Estados Unidos con enviarle misiles de largo alcance con cabezas nucleares.

India y Pakistán, surgidos como naciones separadas en la independencia del imperio británico en 1947, libraron dos guerras abiertas en 1965 y 1971 y una no declarada en 1999 a raíz de su disputa por Cachemira, el único estado indio de mayoría musulmana

Gracias a los esfuerzos de Francia, y en especial a Naciones Unidas, las relaciones entre los dos países parecen mantenerse “en tensa paz”.

Pero Nueva Delhi acusa a Islamabad de entrenar y proveer armas a los grupos separatistas cachemiros. Pakistán sostiene que solo les brinda “apoyo moral y diplomático” y que no son terroristas sino “combatientes por la libertad”.
A la luz de la racionalidad, la carrera armamentista nuclear en la que dichos países se embarcaron no tiene justificación y la que destaca con gran belicosidad es Corea del Norte ¡Cuidado!

Por esta vía pueden convertirse en rehenes del principio de la destrucción recíproca asegurada, limitando grandemente sus opciones militares, sin acrecentar por ello su capacidad para imponer la voluntad propia sobre la ajena.
La línea que separa la disuasión de la acción es tan tenue que difícilmente podría contener el estallido nuclear y más aún con dos actores de reconocida belicosidad insana, como los son Trump y Kim Jong-un, con la China apoyándola hipócritamente o somos ingenuos.

Esperemos que la “tensa paz” alcanzada por estas naciones se convierta en una paz de conciencia, verdadera, y sobre todo se den cuenta que el daño nuclear que harían se extendería a todo el planeta, empezando por Estados Unidos.