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Opinión

Dos grandes males que combatir

27 Jul. 2017

Dos grandes males que combatir

Por: Carlos Bruce

Según la reciente encuesta nacional, los dos principales problemas que muestran la gravedad de su enquistamiento y extensión son la delincuencia y la corrupción. Dos lacras sociales donde una es causa de la otra y ambas de nutren mutuamente en un círculo vicioso que contamina a la sociedad y sus instituciones. Por ello, son dos temas que no dejarán de estar en la agenda del gobierno.

Entre las causas que explican la persistente inseguridad, según encuestas anteriores, la mayoría de la población cree que son la corrupción judicial, la ineficiencia y corrupción policial y la falta de valores. Datos que lamentablemente se corroboran con la cruda realidad que se vive día a día.
Cuando el 80% de la población cree que la corrupción ha aumentado en los últimos años, y el 49% cree que estas lacras están empeorando, es que estamos en el tiempo de aplicar medidas drásticas desde la raíz si no queremos perder la batalla contra estos flagelos.

¿Cómo esperar resultados positivos contra la delincuencia cuando existen tumores cancerosos dentro de instituciones que precisamente son las llamadas a combatirla? ¿Y cómo exigir eficacia si se obstruye la labor de las autoridades para emprender la necesaria purga en la institución policial?
La población que ve con impotencia e indignación la diseminación de la corrupción en las diversas instancias del Estado, constata también con suma preocupación cómo esta lacra está logrando ya enquistarse en las instituciones del Estado.

Hay que tener en cuenta que la población considera que las instituciones más corruptas se encuentran el Poder Judicial (65%), PNP (45%), Congreso (44%), partidos políticos (40%), gobiernos regionales, etc.
Esta realidad, además de crear desconfianza en las autoridades, e incertidumbre en el sistema de justicia, constituye un serio escollo en la lucha contra la corrupción. Así, lo que se percibe a los ojos de la gente es que la impunidad va imponiéndose por todos lados.

El reto que enfrentamos es del Estado y sus instituciones de los tres poderes. No es posible lograr buenos resultados sin el combate conjunto de todos ellos hacia un solo objetivo y con el máximo rigor.
La amenaza es terrible para la integridad de la sociedad y para la conciencia ciudadana. Por ello, las políticas que emprenda el gobierno contra estos males requerirán necesariamente del concurso de todos para tener el éxito que todos esperamos.