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Opinión

El caso Adolfo Olaechea Cahuas

13 Jun. 2017

El caso Adolfo  Olaechea Cahuas
Javier Valle Riestra

Por: Javier Valle Riestra

Adolfo Olaechea es un intelectual izquierdizante, un viejo hidalgo sin patrimonio, que vivía en Londres desde 1984, dedicado al diletantismo revolucionario y a traductor. Fujimori en setiembre de 1992 lo sindicó como “Canciller del Terror”. Y ese estigma desató la persecución judicial y periodística que sufrió en los últimos años.
Padeció esa represalia porque atacaba al régimen golpista nacido el 5 de abril y organizaba marchas frente a la embajada peruana en Londres. Pero, sobre todo, porque cuando era entrevistado para la radio y la TV de Lima, tenía respuestas desafiantes que demostraban tolerancia por Sendero Luminoso, lo que carece de trascendencia penal porque eso se desenvuelve dentro del mundo de las opiniones.

Olaechea sostenía que el Estado peruano era un ente feudal-burgués carcomido y que debería ser transformado por medio de una revolución social en lo que creen legiones de hombres, de trabajadores manuales e intelectuales. Y las ideas no delinquen, enfatizo. Nunca, además, pasó a la acción. Fue un verbalista. Un posseur. Un lenguaraz.
Olaechea fue arrestado en Almería, España, el 3 de julio de 2003, en cumplimiento de la orden internacional de detención N° 247/93 SNTODB, expedida el 14 de febrero de 2002 por las autoridades peruanas, en virtud de procesamiento dictado en 1993 por el 4° Juzgado Especializado en Delitos de Terrorismo de Lima (exp. 247-93). Fue trasladado al Perú el 7 de agosto de 2003.

La difusión de INTERPOL a iniciativa de la OCN- Lima le imputaba ser integrante de la asociación terrorista partido comunista del Perú- Sendero Luminoso, organización subversiva que es responsable de la muerte de cientos de efectivos policiales, civiles y causado múltiples daños materiales en establecimientos públicos y privados, asesinatos selectivos de personas que consideran enemigos. Actos de sedición y agitación mediante acciones de volantes, pintas, distribución coaccionada de propaganda; dichos grupos subversivos son responsables de enviar a sus militantes para que ejecuten actos criminales, habiendo salido alguno de ellos del territorio nacional en forma clandestina conocedores que eran buscados por la policía; esta organización subversiva mantiene vínculos con grupos de narcotraficantes de drogas, en el extranjero vienen realizando labores de apología y proselitismo a favor del partido comunista del Perú Sendero Luminoso en forma abierta, coordinando acciones de apoyo a los senderistas en nuestro país”.

Era evidente que Olaechea no había participado en ninguno de los hechos materiales de la difusión. Por eso lo absolvieron.
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