El chisme ¿método de vida?

Por: Néstor Scamarone M.

“Todo chisme es una infidencia, y toda persona que lo cuenta, de manera consciente o inconsciente es un infidente que refleja y tiene obviamente una conducta patológicamente envidiosa“ (sic), señala el psicoanalista George Kantor y agrega: “Una persona que esté llena de envidia probablemente va a ser más chismosa”.

El chisme es con frecuencia la respuesta hostil contra la persona exitosa. Apenas alguien tiene éxito, se llena de habladurías y chismes a su alrededor, lo cual explicaría la multitud de chismes acerca de personajes de la política, del espectáculo o de la actividad pública o privada.
Para el psicoanalista Moises Lemlij: “El chismoso divulga en sus mensajes sus propias carencias, de ahí que el chismoso desconfía de todos y para él todos son malos, no tiene fe ni en lo que escucha y menos en lo que tiene o ve”.

Lenlij agrega: “El chisme está originalmente vinculado a la envidia, a la frustración sexual, al anhelo oscuro de lo prohibido y Perturbado”.

El sicólogo Wilhem Nugent opina que el chisme ataca de dos maneras básicas; por un lado “Es una comunicación informal que adquiere mucha fuerza cuando fallan los canales formales; cuando hay censura o poca transparencia.

Y por otro lado cumple una acción de vulgarizar lo que el chismoso no puede alcanzar”. Como el chisme busca torpedear el éxito ajeno, los temas del chisme son por lo general, aspectos denigratorios o vergonzantes.
Los temas favoritos son tragedias personales ajenas, los traumas que se quieren ocultar, la conducta sexual intima de la persona o alguna falta; con frecuencia se busca empañar un éxito profesional, económico o intelectual con alguna acción deshonrosa que se la lanza a lo público, sea esta verdad o mentira.
El chismoso es el resultado de una patología genética o creada con el tiempo, producto de la envidia y el odio generacional inconsciente; según los especialistas es una persona que se siente insignificante que cree crecer al hablar de un importante, que de manera consciente y lo más grave – inconsciente, busca denigrar a los demás debido a su envidia.

A comienzos de siglo el chisme como dice Ortega y Gasset, se institucionaliza e industrializa de vergüenza y camina de los pueblos a las grandes urbes arrasando de tal manera con las buenas costumbres que se pierden los valores ideales, nace el anarquismode los conceptos morales. Posterior a las grandes guerras el chisme se va cargando de odio y después de envidia, con esto no queremos decir que antes no existió el chisme, no, lo que tratamos de decir es que estas guerras desgarraron lo consciente moral que tenía el hombre.

El envidioso es inicialmente aceptado, pero siempre va a terminar aislado de manera física o aparente, nadie en el fondo confía en él – vale decir lo soportan por convencionalismo social, pero se le repudia. Es necesario educar a nuestra población desde el Estado, la familia y la iglesia contra una cuasi difamación constante, que es la envidia y el chisme, así tendremos mejores ciudadanos que confíen y ayuden a su prójimo en la razón y hagan del mundo un lugar feliz y sobre todo confiable y habitable para su desarrollo y progreso.

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