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Opinión

El humo Gonzalo

13 Sep. 2017

El humo Gonzalo

Sobre todo en las últimas semanas se ha escuchado a analistas, periodistas y autodenominados ‘senderólogos’ la necesidad de combatir al terrorismo desde la política a través del debate ideológico; sin embargo, después de revisar varios textos y consultar a algunos expertos, nos encontramos con una interrogante: ¿y si no hay nada que refutar o debatir?

Después de escuchar hasta el hartazgo el término ‘Pensamiento Gonzalo’, intentamos averiguar qué significa y cuáles son los principales planteamientos. Lamento decirle que más allá de la retórica izquierdista habitual, frases comunes para eslogan, gritos de guerra y un amasijo de ideas inconexas, no hallamos nada.

En la llamada ‘Entrevista del siglo’, publicada en El Diario, el propio Abimael se desgasta en una serie de frases comunes y repitiendo tesis e ideas gastadas del tipo “la ideología del proletariado es el producto de la lucha del proletariado internacional” y “la ideología del proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo y hoy principalmente el maoísmo, es la única ideología todopoderosa porque es verdadera y los hechos históricos lo están demostrando”.
Hablar de pensamiento Gonzalo es ya una ostentación ridícula. Intente armar una ideología consistente que vaya más allá de aquello que ‘el poder se alcanza con la guerra popular’ con el llamado Pensamiento Gonzalo y fracasará en su intento.

No hay sustentos lógicos, ni estructura de ideas que sostengan aquellas frases, solo la repetición de oxidados dogmas que entusiasman a jóvenes perdidos y jovencitas socialemocionadas; pero que no soporta una discusión ni someterlo a la rigurosidad de un verdadero político.

Entonces, cualquier debate nos llevará, si nuestro oponente debe defender aquella retórica inútil y vacíos, a un callejón sin salida, en el que se les atacará con frases y lemas como si fueran cuchillos y chairas; para eso no más sirven.

Así que triste e indignante es pensar en los muertos y violencia dejados en el país por imponer una retórica hecha de amasijos de palabras con tanto sentido como un mero spot publicitario, pero aún más doloroso es que este logre seducir a tanto joven confundido que grita como endemoniado tanta frase vacía de significado.