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Opinión

El mayor de los males

15 Jun. 2017

El mayor de los males
Carlos Bruce

Por: Carlos Bruce

La reciente encuesta del INEI nos confirma la persistencia creciente del flagelo social que tenemos que combatir desde todos los frentes. La población que ve con impotencia la diseminación de la corrupción en las diversas instancias del Estado, ve con suma preocupación cómo esta lacra se ha convertido en el principal problema que afecta al país.

En efecto, según la encuesta, el 48% de la población considera a la corrupción como el principal problema nacional, seguido de la delincuencia (44.5%), la pobreza (19.8%), la inseguridad ciudadana (19.1%), etc.

Penosos resultados que sólo reflejan la cruda realidad. Ahí tenemos, por ejemplo, las recientes resoluciones judiciales que han ordenado la excarcelación de autoridades regionales acusadas o condenadas por graves casos de corrupción, como son los casos de Loreto, Ayacucho, Pasco y recientemente El Callao, además de otros muchos casos similares, que resultan muy preocupantes.

Estos hechos, además de crear incertidumbre jurídica en el sistema de justicia, constituyen un serio revés en la lucha contra la corrupción. Ya sea por falta u omisión en la denuncias o por artilugios legales avalados por los jueces, a los ojos de la gente se percibe que la impunidad va imponiéndose en muchos casos.

En todo el país, es casi imposible hallar un gobierno regional donde la corrupción no haya logrado penetrar su veneno esparciéndose por no pocas municipalidades. Mención especial nos merece lo acontecido en la región Callao la principal puerta de entrada al país donde la podredumbre parece haberlo infectado todo, desde hace mucho tiempo atrás.

Con varios gobernadores regionales y alcaldes presos, prófugos o acusados por graves delitos de corrupción, la situación del país se hace trágica y abrumadora por la urgencia de combatir la corrupción a todo nivel.

Cuando la población considera, como ahora, que la corrupción está enquistada en casi todas las instituciones del Estado, es que estamos ya en el momento de actuar contra este flagelo antes que sea demasiado tarde.

Esa batalla tiene que darse desde todos los frentes y con la participación de los tres poderes del Estado, para garantizar una acción efectiva contra la corrupción. El gran desafío que tenemos por delante es combatir drásticamente contra esa lacra que amenaza nuestra integridad. No hacerlo así, sería dejar caer al país hacia una ruina moral.