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Opinión

El nacionalismo de Carlos Ibáñez y Marmaduke Grove

27 Sep. 2017

El nacionalismo de Carlos Ibáñez y Marmaduke Grove

Por: Pedro Godoy

SANTIAGO DE CHILE.- Importante poner de relieve que, en 1910, estalla la Revolución Mexicana cuya irradiación es continental. 8 años después: la Reforma Universitaria de Córdoba. Campesinos y estudiantes adquieren, respectivamente, roles protagónicos. Ambos hechos poseen como telón de fondo la I Guerra Mundial y la Revolución soviética.

El alessandrismo (del ex presidente Jorge Alessandri) –temprano brote populista- arrasa. El verbo demagógico del León de Tarapacá resta fuerza al Partido Demócrata, anula al Partido Obrero Socialista y – lo que interesa- disuelve a la joven tienda fundada por los anticonformistas del I Centenario. Sus líderes son succionados por la fuerza que desencadena el caudillo que con el “Cielito lindo” inaugura la política “desensalonada” y edifica un frente policlasista con el cual alcanza La Moneda en 1920. Queda así desmenuzado el esfuerzo en orden a generar el III camino.

Pocos años más tarde –entre 1924 y 1932- el nacionalismo resurge. Ya no están vigentes los ideólogos anotados. Sin embargo, el ideario que enarbolan se alberga en las FFAA y, de modo particular, en el Ejército y la bisoña Fuerza Aérea. Se expresará de modo inorgánico a través del militar Carlos Ibáñez del Campo y del aviador Marmaduque Grove Vallejo. Sobre ellos gravita no sólo el mensaje nacionalista de 1910, sino también los enfoques innovadores de la Generación de 1920.

Dimensión iberoamericana
Los del 20 –Carlos Vicuña Fuentes, Juan Enrique Lagarrigue, Jorge Julio y Elizalde, Joaquín Edwards Bello, entre otros- en cierto modo son legatarios del nacionalismo del año 10, pero también son hipnotizados por el alessandrismo primigenio. Aportan un componente novedoso que estaba solo en la semilla: la dimensión iberoamericana del nacionalismo. Ello es notorio en postular la salida al mar para Bolivia, el fin de la guerra fría con Perú e impulsar un mercado común suramericano (3). Figura solitaria –insuficientemente analizada- es la del médico José Santos Salas, especie de puente entre esa mesocracia insumisa y la juventud militar.

De un modo u otro –en mayor o menor medida- los personeros del 10 y del 20 influyen sobre elibañismo y el grovismo. Ibáñez reintegra Tacna y baraja el proyecto de un zollverein suramericano. Grove, mediante un cuartelazo, depone al Presidente Montero y proclama la República Socialista de los Trabajadores de Chile. En su manifiesto fundacional propone una tercera posición equidistante del capitalismo internacional y de la URSS así como una federación de Estados indoamericanos. Es notorio ya el influjo del APRA.

El ibañismo hecho gobierno intenta generar con el marbete del “Chile nuevo” un movimiento que, en cierto modo, es nacionalista popular que se propone “aplicar el termocauterio arriba y abajo”. Se esfuerza en dar sustento popular a su régimen a través de la Confederación Republicana de Acción Cívica CRAC. Logra generar respaldo sindicalista e incluso atraer ciertos intelectuales, pero la crisis mundial de 1929 carcomen la base de su régimen y se desploma en 1931.