¿Explotación y corrupción?

Por: Néstor Scamarone

El principio Levitico 25 es casualmente un término económico, que quiere decir cancelar deudas. Adam Smith, Turgot, Quesnay iniciadores y propulsores del capitalismo, jamás pensaron que el liberalismo del siglo XXI, terminase en lo que el Papa San Juan Pablo II llamaría el “Liberalismo Salvaje” o la “Cultura de la muerte”, donde sobrevive el más fuerte económicamente, donde la banca privada y estatal, el FMI y las entidades financieras internacionales como el Banco Mundial, BID, EDC y otras, han desvirtuado los fines para las que fueron creadas, poniéndose sólo al servicio del capital.

Y sirven como columnas importantes, para apoyar la explotación en todos sentidos, el consumismo desenfrenado con metodologías económicas tecnificadas, que ayudan a la explotación del trabajo del débil y a la depletación irracional de los recursos naturales de los países pobres por los países ricos, tal como lo reconocen sus propios dirigentes y esos especuladores, malévolos financistas y bolsistas del mercado de futuros internacional como lo fue Soros o el patético Trump, rey de las quiebras y el no pago de impuestos, quien señala que el sistema está mal diseñado y aplicado y menciona cínicamente “yo lo recibo así y bueno disfruto y saco provecho con ello, aunque sé que se explota al más débil”. Plop.

En “Jubileo 2000”, San Juan Pablo II pidió la condonación de la deuda externa de los países tercermundistas como los nuestros; bueno para algún sudamericano que cree que ésta es una idea comunista – socialista de izquierda extrema y donde los derechos humanos se respetan a la medida de las necesidades de los gobiernos, tenemos que decirles que están equivocados y que es la triste realidad reconocida y defendida – incluso por los países más desarrollados del orbe, donde no se puede ocultar que la deuda de los países del Tercer Mundo es en la actualidad de 1,934 mil millones de dólares e imposible de pagar y que el 40% de ella ha seguido el camino de la corrupción ¿gracioso, triste o irónico?.

Casualmente cuando la tecnología ha llegado a extremos sorprendentes, el desarrollo de las técnicas agrícolas para producir más alimentos, hacen que estos se tiren al mar para conservar precios, actualmente los seres humanos mueren de hambre, guerra, enfermedades – los “”Cuatro jinetes del Apocalipsis”- y lo más triste mueren de falta de solidaridad humana y sobre todo en un Perú que a veces parece indiferente a la realidad del usurero y el explotador.

La Constitución y las leyes nos habla del libre comercio, de la prohibición del monopolio y la concertación de precios, pero también de algunas sandeces coincidentes con el “liberalismo salvaje” donde se podrían incluir los cobros irracionales y abusivos y los intereses asesinos.

Quien recibe menos del justo salario en relación directa al trabajo que presta, como decía Ortolli – ese cáustico ministro Francés de economía, sólo lo puede hacer por dos razones: “…humanitarias de ayuda al prójimo o es un defraudador del fisco y un delincuente de su trabajo…” y así llegamos a está corrupción generalizada que invade sudamerica , entre otros, como si fuese un himno nacional estúpido. Me dan arcadas.

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