Grietas

Las broncas en la bancada de gobierno ya no son noticia, la división es evidente: provincianos y limeños, conservadores y liberales, oenegeros y ppkausas, etc. Sin embargo, las grietas, según las evidencias, superan ya el Parlamento y llegan hasta el mismo Ejecutivo.

Desde hace varias semanas, se comenta de la existencia de un ‘gabinete en la sombra’, aunque una práctica habitual en la oposición, para hacer control político a los ministros, esta vez la realiza el mismo oficialismo.

De ahí surgen las críticas de varios parlamentarios, entre ellos el exchacano Juan Sheput, a los propios miembros del gabinete. Esta situación ya se agravó en el momento en que piden la salida de Ana María Romero. La respuesta del Ejecutivo, a través de Fernando Zavala, quien por lo general es bastante político y cuidado en sus respuestas, ha sido bastante acre.

Sin embargo, estos enfrentamientos no solo son en el Parlamento, sino también en el propio partido, ya que desde el inicio del mandato reclaman su presencia en el Ejecutivo.

Estos enfrentamientos y divisiones se producen por lo general hacia la segunda mitad del periodo gubernamental, cuando la imagen del presidente sufre el desgaste propio de la gestión, y su prematura división solo evidencia la falta de un liderazgo que pueda organizar esos grupúsculos hacia un objetivo común.

En menos de un año de gobierno, ya perdieron un parlamentario y otro ha sido suspendido medio año, en ambos casos por actitudes infraternas. Ni siquiera la diáspora del humalismo ocurrió tan pronto.

Aunque para muchos es un tema anecdótico, lo cierto es que estas grietas están en una de las bases que sustenta al gobierno, así que finalmente termina debilitando aún más a Kuczynski quien hoy debe enfrentar críticas y denuncias por diversos flancos. Lo peor de todo es que nos dicen que hay quienes, al interior del oficialismo, que ya se frotan las manos, en silencio.

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