Hay que “colgarlos” a todos

Por: Carlos Bruce

La frase alegórica del mandatario sobre lo que se debe hacer con los corruptos al margen de los temores injustificados que ha suscitado en algunos solo nos trasmite el sentir mayoritario de la población que ve con impotencia y frustración la diseminación de la corrupción que se va descubriendo en casi todos los gobiernos regionales y municipios del país.

En costa sierra y selva, desde el norte hacia el sur, es casi imposible hallar un gobierno regional donde la corrupción no haya logrado penetrar su veneno esparciéndose por no pocas municipalidades. Mención especial nos merece lo acontecido en la región Callao la principal puerta de entrada al país donde la podredumbre parece haberlo infectado todo, desde hace mucho tiempo atrás.

Con varios gobernadores regionales y alcaldes presos, prófugos o acusados por graves delitos de corrupción, la situación del país se hace trágica y abrumadora por la urgencia de combatir la corrupción a todo nivel.
La revelación de la gigantesca corrupción perpetrada por las mafiosas empresas brasileñas (caso Lavajato) en nuestro país, y en muchos otros, actuando como una organización delictiva para amasar fortunas en complicidad con funcionarios de, por lo menos, los últimos tres gobiernos que hemos tenido, es un tremendo golpe a la moral pública. Cruda y triste realidad para un país que viene padeciendo justamente los estragos de la corrupción, el principal flagelo que golpea a la sociedad.

Cuando la población considera, como ahora, que la corrupción está enquistada en casi todas las instituciones del Estado, es que estamos ya en el momento de actuar contra este flagelo antes que sea demasiado tarde. Por ello, hoy las circunstancias nos convocan todos para dar dura batalla contra esta epidemia que amenaza al país.
Esa batalla tiene que darse de todos los frentes y con la participación de los tres poderes del Estado para garantizar una acción efectiva contra ese flagelo. De nada servirá buscar y aplicar fórmulas para crecer y progresar económicamente y para dar seguridad a la gente mientras no extirpamos los tumores cancerosos que están contagiando todos los órganos del cuerpo social amenazando su funcionamiento.

El gran desafío que tenemos por delante es combatir drásticamente contra esa lacra que amenaza nuestra integridad. No hacerlo así, sería dejar caer al país hacia una irreversible ruina moral.
(*) Congresista de la República

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