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Opinión

Hay que quitarle las llaves del carro de la Contraloría a Edgard Alarcón

30 May. 2017

Hay que quitarle las llaves del carro de la Contraloría a Edgard Alarcón
Jorge Rochabrunt Gamarra

Por: Jorge Rochabrunt Gamarra

La guerra desatada por el caso Chinchero ha dejado muertos, heridos y mutilados este fin de semana. El contralor tirándose contra el gobierno denunciando un chantaje político; el gobierno denunciando de alguna forma lo mismo. Ese cuento, tendrá que verse pronto, pero hoy nos convoca un tema urgente y muy grave.

¿Qué va a ocurrir con este Contralor? ¿Y qué va a hacer este Congreso, especialmente el fujimorismo, que pasó por agua tibia las debilidades a los fierros como el propio Contralo ha confesado, haciendo pasear la denuncia del auditor Walter Grados Aliaga contra su hoy jefe? Y por otro lado, ¿Qué o quién le dio el sustento político a ese auditor mando medio, supeditado, a entregar una grabación nada menos ante la prensa contra el mandamás de la Contraloría? ¿Había entregado antes ese audio a la presidenta del Congreso y la Comisión Becerril?.

Si las evidencias llevan a la verdad, el contralor habría al menos cometido delitos tributarios de elusión y/o evasión tributaria, habría infringido el artículo 33 de la Ley 27785 del Sistema Nacional de Control, que dice claramente que el vicecontralor, como segundo al mando, está prohibido de ejercer actividad lucrativa o intervenir directa o indirectamente en la dirección o gestión de cualquier actividad pública o privada, excepto la docencia.
Que quede claro: comprar y vender carros de lujo usados con tus hijos, no es delito. Es delito que no declares esos ingresos y delito que lo hagas si eres el vicecontralor o el contralor de la República, en este caso, el mismo personaje para efectos del presente.

Entonces, no solo en el tema de eludir o evadir en su declaración jurada como funcionario público dichos ingresos o el incremento de su patrimonio o en su declaración jurada ante SUNAT, sino porque estaba legalmente impedido de comprar y vender esos 90 autos de su lujo, así sea con la intermediación de sus hijos, porque el pasado domingo en Cuarto Poder aclaró que también él apoyó a sus hijos con esas compras, entiéndase, financió la operación, aportó el capital.

El funcionario que se espera persiga a los pillos del Estado, termina siendo un pillo o un tonto, eso tendrá que determinarse pero al final da igual, el resultado es lo que importa. No tiene autoridad moral para seguir sentado en ese cargo.

Luz Salgado y Víctor Becerril derivaron la investigación a una subcomisión, porque según la versión periodística que se conoció el último domingo, esos ilícitos no se cometieron cuando era Contralor General, ergo, no tenía las prerrogativas ni responsabilidades de ministro de Estado que señala la ley y no podían asumir la investigación.

Yo creo que eso es falso. Es una interpretación, pero apuesto a que me rectifiquen, por si me equivoco, sin embargo: El artículo 29 de la Ley 27785 ya mencionada, señala como impedimento para ser Contralor Genera, literal e) tener cuentas pendientes de rendición con la administración pública, ¿Esto no se refiere acaso a la omisión de ingresos en sus declaraciones juradas como funcionario público y la declaración jurada ante SUNAT por omitir esos ingresos? Si esto se sabía, debió pedirse la vacancia del Contralor, de acuerdo al artículo 30 de la misma ley, literal e) incurrir en falta grave, previstas en la Ley. Pero eso no es todo. El artículo 28 de esa ley sobre requisitos para ser Contralor dice: literal f) tener conducta intachable y reconocida solvencia e idoneidad. ¿Esa solvencia, idoneidad y conducta intachable no se anularon cuando como vicecontralor infringió el artículo 33 y el artículo 31 que establece las faltas graves del Contralor General, que era precisamente la cometida como vicecontralor?

Por todas estas razones, personalmente creo que amerita aplicarle el artículo 30 de la misma ley, respecto de vacancia en el cargo de Contralor, que dice en su literal e) incurrir en falta grave a la ley y debidamente probada. Eso queda claramente demostrado, con su conducta como vicecontralor y al haberse presentado al Congreso y haber sido elegido por el Congreso anterior, como Contralor de la República, con tachas en su conducta, hoy conocidas públicamente.

Pues bien, ¿Qué va a hacer este Congreso con este Contralor? Debe irse. Punto.