logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

Inviolabilidad e inmunidad

14 Mar. 2017

Inviolabilidad  e inmunidad
Javier Valle Riestra

Por: Javier Valle Riestra

Inviolabilidad e inmunidad son las llamadas prerrogativas de los congresistas, y tienen por finalidad protegerlos y proteger al órgano al cual pertenecen de las arbitrariedades del abuso de los otros poderes del Estado. Protegen a los congresistas porque tienen un fuero especial del que solo pueden ser despojados por su propio órgano.

Protegen al Congreso porque le permiten trabajar sin obstáculos colocados por terceros.
Se sabe bien que a veces uno o dos votos en el Congreso pueden hacer la diferencia entre mayoría y minoría. Sería muy fácil intervenir en la votación, por ejemplo, para el Ejecutivo, apresando temporalmente a los congresistas necesarios para cambiar el balance de votación.

Veamos lo que dice Tirado: “la inmunidad parlamentaria –junto con la inviolabilidad- se constituye como una prerrogativa que, habiendo nacido en los inicios del Estado Moderno, continua integrando hoy en día el denominado estatuto parlamentario, configurándose como una garantía específica del cargo representativo- parlamentario. Es importante destacar que cuando se habla de prerrogativa se hace alusión a “… una sustracción o exención al derecho común conectada al ejercicio de una función, respecto de la que opera con carácter instrumental, por lo que una desnaturalización de su uso implicaría su desconexión con la función en cuya garantía se halla establecida”.

Y las prerrogativas de esta naturaleza no pertenecen a la persona individualmente considerada, sino a la función que ella cumple. Por consiguiente, el titular no podrá renunciar a ellas, sino que solamente podrá levantarse, si se solicita y se considera pertinente. Siendo las inmunidades garantías de la función parlamentaria más que de las personas que lo usan, consideramos que no son renunciables motu proprio, lo que significa que si un parlamentario quisiera demostrar su disposición para ser investigado y procesado por el Poder Judicial por un delito que afirma no haber cometido y manifiesta su deseo de renunciar a su fuero parlamentario, siempre necesitaría autorización, y esta solamente procedería con acuerdo del Congreso o de su Cámara, si se tratara de un delito cometido fuera del ejercicio de su función, y requeriría de un antejuicio, si es que se tratara de un delito cometido en el ejercicio del cargo.

Finalmente, Pareja y Paz Soldán afirma en forma categórica: “Las inmunidades son irrenunciables. El diputado o senador no pueden renunciar a sus fueros como tampoco puede renunciar a su investidura”.