Irán: ¡Sólo 7 minutos!

Por: Alter Himelfarb W.

El Grupo P5 + 1 (Estados Unidos, China, Rusia, Francia e Inglaterra + Alemania), firmaron el Acuerdo Nuclear con Irán en Julio 15 del 2015: “Irán no continuaría con su programa nuclear bélico.  Únicamente para fines pacíficos civil durante 10 años- permitiendo los  controles de la OIEA (Organización Internacional de Energía Atómica).  A cambio, al “pobre” Irán, le levantarían las sanciones económicas y le descongelarían miles de millones de dólares, entre las más importantes concesiones.
Un solo país, Israel, se opuso a ese Acuerdo de manera vehemente. Parecía que su Primer Ministro Netanyahu se oponía frontalmente al expresidente Obama y que se inmiscuía en la política norteamericana.

Pero Netanyahu tenía razón.  Posiblemente, los canales utilizados por Netanyahu no fueron los más “elegantes”, pero definitivamente, tenía razón y aún más: tiene razón en continuar preocupado.

Y no nos explicamos por qué, la falta de sentido común de nuestros líderes “P5 +1”.  Un país que está construyendo centrales atómicas para “usos pacíficos”, no tendría la necesidad de construir una planta, léase bunker) de enriquecimiento de combustible de 10 has., a una profundidad de 8 metros con un caparazón de cemento armado y reforzado de 2.50 mtrs. de espesor.  Una construcción super-secreta ésta colosal obra, con 160 centrífugas operando y a la espera de instalar hasta 1000 en dicho sitio.
Uno de los más importantes disidentes iraníes, AlirezaJafarzadeh, en el 2002, denunció la presencia de 2 instalaciones secretas: La de Natanz, mencionada en el párrafo anterior y otra en Arak, de agua pesada.

En el 2003, la OIEA (la Organización Internacional de Energía Atómica) intervino, llevando el caso al Consejo de Seguridad.

La cuestión es que algunas etapas y actividades de éste proceso son permisibles y otras se salen de la norma, como por ejemplo que Irán hubiera importado plutonio desde China, amén de otros materiales y equipos desde Rusia y Corea del Norte. Algunos están aceptados en el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN) y otros no.  Esa situación creó desconfianza y esa desconfianza generó finalmente el embargo a Irán, por parte de los mismos países que en una etapa anterior, desde la época del antiguo Shá de Persia, Reza Pahlevi, le suministraron la tecnología y los equipos necesarios.

Estados Unidos, con su política de “Átomos para la Paz”, comenzó “el desorden”, donando en 1959, algunos equipos. El Shá realmente tenía las más sanas intenciones de proporcionar energía atómica a su país, disminuyendo el consumo de petróleo. Era una actitud correcta.

Con el tiempo, empresas de Alemania, (Siemens, AEG Telefunken y la ThyssenKrupp) y norteamericanas, (Westinghouse y General Electric), al igual que de Suecia, Francia e Inglaterra participaron del feriado de licitaciones que sumaban en ésa época (1959-1979) miles de millones de dólares.

Pero el esquema cambió con la “Revolución Iraní de 1979”.  Las políticas agresivas del Ayatola Jomeini con toma de embajadas como la de los EEUU y la financiación del grupo terrorista Hezbolláh, para que tomara rehenes  a su nombre, en aquellos países donde Irán se sentía económicamente lesionado. ¡Islamismo puro!

De manera que al firmarse el débil y pusilánime Tratado con Irán en Julio 15 del 2015, Rusia de inmediato, le despachó misiles defensivos de alto alcance y todos los países que tenían prohibido venderle materiales e insumos fueron corriendo a Irán, a ofrecerles aviones de pasajeros, más otros materiales, innumerables mercancías  e insumos.

E Irán, como un laborioso escorpión, comenzó “en voz baja”, a “subir pierna arriba”, produciendo material bélico ofensivo.  Ya no era el plan defensivo.  Tiene colocados cerca de 80.000 misiles en Líbano, a través de Hezbolláh, apuntando hacia Israel.
Y hace unos cuantos días, en éste Febrero del 2017, acaba de ladrar, que si es atacado,  responderá, despachando misiles que en “sólo 7 minutos”, destruirían tanto a Tel-Aviv como a las bases norteamericanas ubicadas en Bahréin.

¿Cómo desarrolló esa tecnología bélica, si no fue por la ayuda que el grupo del “P5 +1” le permitió, al levantarle de laxa manera las sanciones que aún hasta hoy debían haber sido mantenidas.

Y observen ustedes, apreciados lectores, que el único país que ha levantado la voz ante las pruebas bélicas de Irán, ha sido Estados Unidos.  Pero China, Rusia, Francia, Inglaterra y Alemania, aún no ven ni huelen, ni escuchan el elefante iraní a sus espaldas.

(*)  Miembro A.I.E.L.C.

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