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El diario de todos los peruanos
Opinión

Jalados en comunicación, todos

29 Aug. 2017

Jalados en comunicación, todos

Por: Jorge Rochabrunt

Si los políticos “profesionales” que detentan el poder público tuviesen que pasar por una examinación seria de sus habilidades blandas –justo donde más fallan y son más duros- sería en sus capacidades de comunicación donde tendríamos que jalarlos una, dos y cien veces. Vayamos por partes.

El Presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski tiene serios problemas para mantener un hilo conductor en la coherencia de sus mensajes. Estoy seguro que muchos se preguntarán dónde está el caballero que todos los viernes la hacía linda en RPP en las mañanas, cuando sonaba como gurú global.

Todos opinaban que era una especie de pillo del mundo de las finanzas y la economía, pero todos esperábamos escucharlo. Su voz era tendencia. Eso se ha perdido o se ha dormido. Debería recuperar la perspicacia, la contundencia. El atisbo apareció en el caso de Venezuela: tajante, claro, indubitable. ¿Podría recuperarse parte de eso?

Fernando Zavala demuestra en sus gestos y “entretextos”, intemperancia, soberbia, impaciencia, con ganas de hablar poco o nada. Sale a la agenda pública porque no le queda remedio. Nunca tiene un mensaje de autocrítica sincera. La clásica actitud del gobierno que nunca falla y todo le sale de candela. La gente no aprecia esa arrogancia desde la cúspide. Se acalora, se acelera, su mente va más rápido que las palabras. No le habla a la gente, habla para la platea mediática y política.

Luis Galarreta camina mejor como presidente del Congreso que como vocero. Es un poco más reflexivo, habla menos y dice más. Por ahora, parece que la comunicación desde la presidencia le cae mejor. El manual del comunicador fujimorista parece que dice “primero muerde, después vuelve a morder; y si sigue vivo, muerde en la yugular” en lo que era un experto. Manejar la agenda parlamentaria y la junta de voceros, no es cosa fácil para nada, aun con mayoría absoluta. Pero en su caso ahora no es un tema de intensidad como una vocería de bancada, sino de calidad. No ha asumido el liderazgo que se esperaba en agendas públicas claves. Allí la no comunicación comunica debilidad. No parece ser alguien que se atemorice, entonces parece que sigue pensando como vocero de bancada, pero sin voz.

Keiko Fujimori no sabe hablar en público, no puede seguir un formato de debate, una dialéctica política, derribar oponentes con argumentos construidos en la vorágine del momento. Leer mensajes escritos con corrector automático del Word no es lo mejor para liderar la oposición política en Perú. Parece que sus asesores (quienes sean) le han vendido el cuento que con ese método será exacta, evitará errores al máximo y su mensaje llegará bien y que evitará exponerse demasiado y quemarse. Después de dos elecciones ¿Sirvió de algo eso?

El hecho es, claro que sí llega un mensaje claramente: que tiene pánico escénico, que aparenta no dominar los temas políticos y probablemente los técnicos y eso afianza la tesis que el no tener experiencia directiva ni pública ni privada, ni laboral de verdad como la mayoría de peruanos, pasa la factura en la cancha. Las destrezas políticas no son hereditarias, se ejercitan. Nadie además cree que ella dirige férreamente la bancada. Si en verdad tiene las capacidades, no la están dejando ejercitarlas y de otro lado, si es verdad que no las tiene, no la están dejando desarrollarlas. Por eso pierde entre otras cosas: Porque ella transmite mensajes, pero no los comunica.

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