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Opinión

Jueces díscolos al Derecho y la Justicia

22 Apr. 2017

Jueces díscolos al Derecho y la Justicia
Sergio Tapia

Por: Sergio Tapia

González Prada, inspirándose en el dicho de un autor francés, afirmaba que si fuese denunciado por robarse las torres de la Catedral falsamente claro está, por ser un hecho imposible, tenía la seguridad que habría un juez que lo procesaría. Era el modo de expresar la consecuencia de tener personas, que fungen de jueces, pero carentes de criterio para discernir, para distinguir, para diferenciar y para comprender.

La sociedad no puede carecer de jueces competentes y honrados, por las graves consecuencias para la paz social y para el bien común, y para la garantía de la dignidad de la persona humana y la salvaguarda del debido respeto a los derechos fundamentales.

Lo que daña la correcta administración de la justicia, no sólo es la corrupción moral individual. Que es tan lamentables lo muy extendida que se encuentra, pudriéndolo todo.

Hay otro factor, de mayor importancia, la cancerígena ideologización marxista de los jueces, que los transforma es antimiltaristas y proterroristas, contrarios al desarrollo económico y social y favorables a los movimientos antimineros.

En el Perú, las izquierdas, tanto caviares y como las orgánicamente relacionadas con el Partido Comunista del Perú (mal llamado Sendero Luminoso) como es el MOVADEF y demás denominaciones, insólitamente de común acuerdo están avasallando a un sector de jueces, para que el Caso El Frontón, se reabra por enésima vez, para obtener una condene a los marinos que es el modo de reivindicar a los internos por terrorismo amotinados con armas, que tomaron una dependencia estatal (el penal en la Isla El Frontón), apresaron tres policías matando a uno, sometieron con asesinatos y torturas a los presos que no querían plegarse al motín, asesinaron a tres marinos, hirieron de gravedad a veinte marinos más, resistieron el asedio durante dos días fuertemente armados y bien aprovisionados, que cuando se rindieron se les respetó la vida a los treinta y cuatro sobrevientes que hasta hoy residen en el Perú (gesto que los terroristas nunca tuvieron para con los militares y policías rendidos, ni con las autoridades civiles que sorprendieron), muy pocos de ellos aún presos por las generosas liberaciones de la justicia reformada por los caviares, durante los gobiernos de Paniagua y Toledo.