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Opinión

La bella, la bestia

12 Sep. 2017

La bella, la bestia

Por: Jorge Rochabrunt Gamarra

“¡El maaarxiiiismo leeeeninisssmooo maaaooooiiiismoooo peeensamiiiiento goooonzaloooo!” se escucha la voz medio infantil de la mujer tras barrotes, ojos claros, rostro lindo enchapado por la cárcel en la puna; “salvar al presidente Gonzalo” grita tras su captura en la ex DIRCORTE; “¿Quiere saber si me arrepiento de algo?; no, no tengo nada de qué arrepentirme” (frases de Maritza Garrido Lecca ante cámaras de televisión en 1992 y 1994)

Escribo estas líneas a pocas horas de su salida de prisión. Seguramente todos ustedes ya están leyendo en los periódicos de hoy, viendo en la TV y escuchando en las emisoras de todo el país, las decenas de noticias sobre el caso.

Maritza Garrido Lecca no es la primera excarcelada de Sendero Luminoso, pero el morbo de Lima la horrible la ha puesto en el ojo público. Se mantiene bonita, es blanca y de clase media, baila danza clásica, habla idiomas y fue la bella, joven y salvaje guardiana de la bestia. Víctimas, sobrevivientes de víctimas, todo mundo hoy la odia y hablan de ella. Sabíamos que esto iba a pasar. Estos insensatos están presos, ocultos a la vida cotidiana y todo el pasado se quedó en los anaqueles llenos de polvo de nuestra memoria, y en los que no pueden olvidar, al menos había silencio.

Pero este rostro de una ex Lima pituca que todos creíamos muerta, ha vuelto. Y viene con todo el odio posible a cuestas, y sale con toda la indiferencia de la que seguramente aun es posible. Y sabe Dios qué más tenga en mente.

El hecho es que Maritza Garrido Lecca sale libre y de acuerdo al Código Penal, podrá solicitar su rehabilitación ante sede judicial, y esta aunque quiera imponer una decisión diferente, como por ejemplo no aprobar tal rehabilitación porque no ha pagado su reparación civil, sin embargo seguramente la ganará, porque la Constitución vigente prohíbe la cárcel por deudas y porque, el tema de la rehabilitación es un tema de libertades civiles y políticas. Es decir, eventualmente, si la justicia falla de acuerdo a Ley, podría ser incluso candidata al Congreso, regidora en una municipalidad, consejera de gobernación regional o alcaldesa.

Así como sabemos que hay una lista de docentes que firmó por el MOVADEF porque era y sigue siendo legal, Maritza, la terrorista que desata el morbo de Lima, puede y parece que debe, recuperar sus “derechos políticos”, los mismos que seguramente en algún momento, prometió destruir, besando la mano de su Abimael del averno.

La pregunta es ¿Qué debe hacer un estado de derecho constitucional? ¿Debemos cumplir la ley y permitir que Maritza, Osmán, Juan Carlos y otros liberados de Sendero Luminoso caminen en la senda del Estado de Derecho? Momento crucial para la conciencia colectiva y la ley.

Linchamientos o capacidad de perdón. ¿Qué tiene preparado el Estado para recibir a estas personas que juraron demolerlo y exterminarlo? Aparentemente, nada. Muy probablemente, al recuperar sus derechos civiles y políticos una vez excarcelada y rehabilitada judicialmente, la mujer consiga salir con asilo político a Suecia o Bélgica. Allí la esperan de seguro sus camaradas, oscuros editores de una web senderista que se publica por años libremente y cuyo nombre no voy a repetir aquí. Esta historia, recién comienza.