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Opinión

La FIFA y Paolo Guerrero

02 Dec. 2017

La FIFA y Paolo Guerrero

Por: Francisco Chirinos Soto

En dos o tres días más, la Comisión de Disciplina de la FIFA habrá de resolver acerca de la situación jurídico-deportiva de nuestro jugador estrella, Paolo Guerrero, sobre quien pesa la imputación de haber arrojado resultado positivo a la presencia de sustancias prohibidas en su organismo. Según han informado entusiasmadamente las secciones deportivas de nuestros medios de comunicación, Guerrero y sus defensores consiguieron acreditar ante el poderoso tribunal deportivo que no existe una conducta habitual y sistemática en el consumo de cocaína por parte del futbolista nacional.

Así las cosas, el tribunal debe expedir su resolución, declarando culpable o inocente a Guerrero. Se entiende que un tribunal deportivo está sujeto en su desempeño a una normatividad preestablecida, tal como ocurre con los tribunales de justicia ordinarios. Los jueces, por tanto, están sujetos a dichas reglas, de las cuales no pueden apartarse. El juez es un prisionero del proceso y de la ley, he sostenido siempre. Prisionero del proceso, porque sus fallos deben ajustarse a lo que haya sido probado y demostrado en juicio. Y prisionero de la ley, porque tales fallos deben expedirse dentro del severo marco de la legalidad preexistente.

En cuanto a los hechos, las informaciones recibidas ponen en evidencia que el descubrimiento de sustancia tóxica y prohibida en el cuerpo del futbolista es un acontecimiento circunstancial y aislado, que no responde a una conducta habitual. Entonces, tal presencia fortuita puede deberse a que el futbolista consumió algún alimento que lo contenía y que al momento de efectuar los análisis pertinentes dio lugar al resultado positivo que sirvió de cabeza del proceso abierto contra Paolo Guerrero.

Si a través del bagaje probatorio aportado por la defensa de Guerrero se acredita, precisamente, esto último, o sea que hubo consumo de alguna sustancia alimenticia con presencia de algún elemento que, a su vez, se evidenció en los análisis correspondientes, lo único que quedaría pendiente de establecer es la intencionalidad con la cual actuó el deportista investigado. Si lo hizo a propósito, o sea con intención, no cabe duda que es responsable y merece una sanción. Pero si lo hizo involuntariamente, su responsabilidad está del todo excluida y la resolución final del tribunal disciplinario no puede ser otra que la absolución.

Si la resolución pendiente se publica en los próximos días y la misma tiene el carácter absolutorio que sostengo, Paolo Guerrero estaría en aptitud de formar parte del grupo de jugadores que el entrenador Ricardo Gareca debe inscribir en un futuro muy cercano, para el Mundial Rusia 2018. De esa manera el Perú podría contar con los servicios de un futbolista que al momento parece encontrarse en el ápice de su carrera.

Esperemos, pues, que la FIFA y su tribunal de justicia se desempeñen dentro del marco de sus normas y con sometimiento a criterios de aceptación universal en cuanto a la apreciación de hechos, incriminaciones y responsabilidades. No siempre la FIFA ha conducido sus determinaciones dentro de tales parámetros. Por ello, en esta oportunidad las legiones de aficionados peruanos al fútbol aguardan una resolución legal y justa.