logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

La política es un asco, pero eso ya lo sabemos

21 Jun. 2017

La política es un asco,  pero eso ya lo sabemos
Jorge Rochabrunt

Por: Jorge Rochabrunt

Pasan los años y los años y uno siempre termina viendo la misma conducta en la política: la verdad de las mentiras, el mensaje subyacente, la manipulación de la verdad. La política se maneja por esa forma sinuosa, truculenta, esa red intrincada de mensajes donde la verdad es legal, pero no real, como el cínico principio general del derecho.

Otras dos personas estuvieron presentes en la reunión de Alfredo Thorne y Edgard Alarcón: el jefe de gabinete de asesores del ministro y la secretaria general de la Contraloría. Thorne y Alarcón han dicho por su lado que ellos no grabaron al otro. Los otros dos funcionarios de segundo nivel no han dicho nada directamente. Pero si son sometidos a interrogatorio, es obvio que ambos dirán que ninguno grabó. Quedará claro que al menos uno de los cuatro ha sido y está mintiendo, si no son dos lo que mienten, pero para efectos de la verdad legal, nadie grabó. Todos sabremos que alguien miente, pero todos sabremos que legalmente, nadie fue, salvo confesión. Y con eso, viviremos por siempre.

Thorne ha dicho que no hizo nada malo. Pero todos escuchamos en la versión original, que fue con un menaje de su presidente, para el contralor. Luego, públicamente ha dicho que nunca recibió un mensaje de su presidente para el Contralor. Todos sabemos que es así. Todos sabemos que miente, que está protegiendo lealmente, legítimamente, a su presidente. Pero legalmente, quedará que nunca fue con un mensaje del presidente de la República y todos aceptamos eso como políticamente correcto, aunque mienta.

Alarcón ha comprado y vendido autos para generarse ingresos adicionales, siendo vicecontralor y eso ya era ponerse en la ilegalidad. Pero ha repetido que no es cierto, que no ha infringido ninguna ley. Todos sabemos que el mismo fujimorismo que antes lo maltrató y despreció ahora buscará de alguna manera protegerlo, porque es obvio que hay algún arreglo político detrás. Todos sabemos el contralor está descalificado, pero muy probablemente no se alcancen votos en la comisión permanente para removerlo del cargo. Porque probablemente primará lo político por sobre la justicia y la ley, como siempre.

El contrato Chinchero es un asco. Y han ocurrido las cosas más extrañas en torno a ello y es probable que se tire encima más de un ministro y quizás un gabinete, pero nadie dirá la verdad, porque en política, la verdad está prohibida. Porque así como existe una verdad legal que supera o modifica e incluso lesiona la verdad real, existe igualmente una verdad política, que supera a la legal y la real. Todos lo sabemos, pero somos capaces de vivir con ello.

Cuando escuchamos a Galarreta, a Bruce y a otros voceros de las bancadas congresales, no escuchamos ni verdades ni mentiras, sean reales o legales, escuchamos las verdades y las mentiras políticamente correctas según sea el caso de sus intereses menudos, personales o políticos. En tal sentido, la verdad y la mentira no existen, existe solo la visión de alimañas que reptan y el crujir de pieles que cambian según como cascabelean sus intereses. (Rochabrunt.pe)