logo La Razón
El diario de todos los peruanos
Opinión

La solidaridad con los pueblos, y el tremendo descontrol migratorio

17 Apr. 2017

La solidaridad con los pueblos, y el  tremendo descontrol migratorio
Víctor Raúl Trujillo

Por: Víctor Raúl Trujillo de Zela

Los que conocemos la persecución y exilio que nuestras familias sufrieron por luchar por la justicia, sabemos mejor que nadie lo que significa el pan duro del destierro, que pasaron los apristas y otros peruanos, desde Haya, García Ronceros, Prialé ymuchos trabajadores manuales, todos indudablemente gente decente, jamás, gente de mal vivir.

Ahora llegan venezolanos huyendo del oprobio de Maduro, y la mayoría de ellos, jóvenes políticos huyendo de la hambruna y la opresión del maldito chavismo. A diferencia de ellos, también vienen de países económicamente mejor que el Perú como Colombia, México y con regímenes democráticos, lamentablemente entre ellos hay quienes provienen del sicariato, prostitución, de la práctica de la usura, entre otros males.

Pero no hay que decir verdades a medias, la inmigración está bien cuando es ordenada y legal, y el inmigrante es un ciudadano sin mácula, dispuesto a adaptarse a nuestra idiosincrasia y no piense que el Perú es una chacra, donde no existen normas legales, aquí las hay y obligan a todo extranjero a obtener en un plazo estipulado su permiso de residencia en el país y con contrato de trabajo.

Entre los inmigrantes indeseables hay colombianos de los carteles de la droga y de otro tipo de bandas que se han asentado en el norte del país, y también en Lima, que no guardan concordancia con los esforzados venezolanos que se dedican a la venta de sus tradicionales arepas y hacen méritos para formalizar su residencia en el Perú.

Estos colombianos de mal vivir que dejan su país no prestigian al país que acogió a Haya de la Torre, que ha producido al Premio Nóbel, Gabriel Garcia Marquéz y que como país es reconocido por la gran hospitalidad de su pueblo.

A estos tipos de inmigrantes, se añaden los chilenos y argentinos que vienen en calidad de profesionales y técnicos para trabajar en grandes proyectos y a dejar sus conocimientos especializados que escasean en el Perú.

Sería injusto no hacernos una autocrítica respecto a los peruanos como inmigrantes en los países de la región, que no nos prestigian, pues hay miles que se dedican al tráfico ilícito de drogas,a extorsión y secuestro en la capital argentina, Buenos Aires, que dan una imagen negativa del Perú en el país del Libertador San Martín