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Opinión

Las condiciones de la extradición

16 May. 2017

Las condiciones de la extradición
Javier-Valle-Riestra

Por: Javier Valle Riestra

Las condiciones, los efectos y el procedimiento de extradición se rigen: 1) por los Tratados internacionales; y 2) por la Ley, en lo no previsto en los tratados. Afirmar que la extradición se rige “por los tratados internacionales” es consagrar el principio de la legalidad, la nulla extraditio sine lege, versión del nullum crimine, nulla poena sine lege.

No es viable extraditar sin un Tratado preexistente que vincule al Estado requirente con el Estado requerido. No cabe la analogía y solamente aquellos delitos expresamente previstos en el hermético repertorio taxativo –y no enunciativo- de un Convenio pueden, en principio, resultar extraditables.
El instituto de Derecho Internacional, en su sesión de Oxford de 1880, señaló que la reciprocidad de esta materia podía estar recomendada por la política, pero no la exigía la justicia. La Resolución III del X Congreso Internacional de Derecho Penal reunido en Roma repitió: “La condición de la reciprocidad no está gobernada por exigencias de justicia”.

Donnedieu Varbres ha expresado, sin embargo, una tesis relativista sobre el principio de la legalidad al sostener que la extradición era obligatoria en los casos que el delito estuviese mencionado en un Tratado y facultativa en los demás.

Jiménez de Asúa afirma que el Código es la Charta Magna de los criminales; es decir, que determina el límite de la conducta que puede ser punible. Y tanto lo es el Código como una ley; el Tratado, es para los delincuentes que escapan al extranjero y que no son entregados a solicitud del país en que el acto se cometió, la ley aplicable.

El artículo en que se establecen los delitos objeto de extradición es la Charta Magna del extraído, y el Código del país en que ha de juzgársele sólo rige bajo la condición previa del Convenio.

El principio es estrictamente aplicado por los Tribunales. Suiza, vinculada a Italia por el Convenio de Ginebra de 1929 sobre represión de la falsa moneda, negó la entrega de los reos Barahá y Bernardi, acusados de falsificar soberanos ingleses, pesos mexicanos y napoleones franceses.

El 16 de julio de 1952 el Tribunal Supremo helvético denegó la extradición por considerar que “moneda” es la de curso legal, la acuñada por el Estado, y no la que está fuera de circulación con un valor numismático.

Sin embargo, el pacto extradicional entre Suiza y Gran Bretaña señala la procedencia de la entrega “por cualquier otro crimen que según las leyes vigentes a la sazón, dé lugar a ella”.