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Opinión

Más control, menos corrupción

31 Dec. 2016

Más control, menos corrupción
Alfredo Lozada Bonilla

Por: Alfredo Lozada Bonilla

Estados Unidos se ha convertido en el gran perseguidor de la mega corrupción. Los “gringos” no entran en vainas. La supranacional FIFA cayó en manos de su sistema judicial, y muchos intocables barones del fútbol están ahora presos o procesados. Al estadounidense le está gustando el fútbol y está gastando en fútbol, así que sus autoridades tenían que limpiar la cancha.

Ahora, el más sonado caso de corrupción en Brasil, está bajo el control de los Estados Unidos, y, tarde o temprano, sabremos lo ocurrido en nuestro país también.

La corrupción no sólo existió en la salita del SIN, como algunos parecen creer, hubo mucha corrupción antes y mucha después, la única diferencia es que ahí se registraba en video dicho sea ¿Cuándo pondrán en cartelera los videos pendientes?, el caso Odebrecht es solo una muestra más.

De acuerdo a un reciente informe, la corrupción le cuesta al Perú el 10% de su presupuesto, 14 mil millones de soles aproximadamente.

El dinero de nuestros bolsillos también se pierde en obras paralizadas, sin duda efecto del mismo mal. Según el Sistema de Información de Obras públicas: 968 obras están paralizadas por S/. 4,134 millones de soles, un 75% corresponde a obras de gobiernos locales, 14% a gobiernos regionales y 11% al gobierno nacional.

La Contraloría General de la República, y en general todo el sistema de control y persecución de los que atentan contra los recursos públicos, carece de un presupuesto adecuado, los recursos son ínfimos en relación a lo resguardado.

Para muestra un botón, solo el Jefe del Órgano de Control Interno – OCI organismo que representa a la Contraloría en cada institución pública es nombrado y pagado, y en algunos casos ni eso, por la propia Contraloría, el equipo “bajo su mando” depende del titular de la entidad que supervisa. Esta situación limita la autonomía de los órganos de control y de su accionar independiente para evitar o identificar la corrupción.

Lo invertido para cautelar, y el recurso protegido, deben guardar relación proporcional, no tiene sentido que a una entidad que maneja 700 millones de soles se le asigne el mismo presupuesto para su control que a una que administra 3 millones.

El presupuesto de la Contraloría debe ser un porcentaje fijo del presupuesto de la entidad, si se le asigna un 2% para comenzar, es muy probable que ese 10% del presupuesto que se pierde en corrupción se reduzca severamente. En el análisis costo beneficio ganará el Perú, perderá la corrupción.

(*) Magister en acción política, especialista en gestión pública