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Opinión

Masoquismo político

27 Mar. 2017

Masoquismo político
Ántero Flores

Por: Ántero Flores-Aráoz

Después de los escándalos de corrupción denunciados o procesados en el mundo, aumenta el sentimiento ciudadano común de no estar bien representado y dudar de la honestidad y honradez de los gobernantes, al no distinguirse a los correctos de quienes no lo son.
Lo señalado, desincentiva a los correctos que tienen condiciones y pergaminos para estar en política y trabajar por la colectividad.

Cada día es más difícil que personas honorables acepten participar en política. Ello no solamente porque de todos modos sufre su prestigio y buen nombre, sino porque probablemente recibirán denuncias por supuestos abusos de autoridad, perderán privacidad, estarán expuestos al escrutinio público, mayor vulnerabilidad ante la delincuencia, y encima pudiera ser que los persigan procedimientos judiciales a perpetuidad.

Como si lo expuesto fuera poco, hay mil y una limitaciones y obligaciones que el resto de mortales no tienen. Por ejemplo si el Presidente de la República requiere viajar al extranjero, por cualquier motivo, requerirá de la autorización del Congreso.
Los parlamentarios además de prestar labores a tiempo completo, el ejercicio del cargo es incompatible con funciones en empresas que tengan contratos con el Estado, así sean anteriores a su elección y están impedidos de tener cargos en empresas del sistema financiero. El mandato parlamentario es irrenunciable, lo que no condice con la renunciabilidad del cargo de Presidente de la República.

Los ministros no pueden ejercer actividad lucrativa ni intervenir en la dirección o gestión de empresas ni asociaciones privadas, es decir que no pueden ser directivos ni de la junta de propietarios del edificio en el que habitan.

Pero sigamos, tienen anualmente que presentar declaración jurada de bienes y rentas, que es de conocimiento público y no solamente de los organismos de fiscalización, por lo que la exposición a la criminalidad es mayor a la de cualquier otro ciudadano.
Para participar en procesos electorales tiene que presentarse hoja de vida, con información de hasta del jardín de la infancia al que asistió, los cargos públicos o privados que se ha tenido, y en fin una lista interminable de datos, que además se les exige documentar. Debe presentarse certificados de antecedentes, declaración de intereses, no estar inscritos como deudores de reparaciones civiles ni tampoco alimentarias.

Los gobernadores regionales están a dedicación exclusiva y tiempo completo, mientras que los alcaldes solamente a tiempo completo pero su cargo es irrenunciable.
No se cansen de leer, hay todavía más. La parentela de quienes ejercen los cargos mencionados no puede contratar con el Estado, con lo cual si el cuñado es accionista mayoritario en una embotelladora de gaseosas, su marca estará proscrita en toda la administración del Estado.

En el sistema crediticio, basta que estén en política, sus operaciones entrarán en el rango de “sospechosas” y te conviertes para la Unidad de Inteligencia Financiera en sujeto de mayor exposición con las limitaciones que ello conlleva.
Los buenos, que los hay, además del espíritu cívico para estar en política, requieren de cierto nivel de masoquismo.