Matemática política de la reconstrucción ¿Con cambios en la política?

Por: Jorge Rochabrunt Gamarra

El proyecto de Ley enviado por el presidente de la República y el Presidente del Consejo de Ministros, para la reconstrucción de las ciudades devastadas por los eventos climáticos del denominado Niño Costero, entregado el 18 de abril pasado, propone la creación de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC), adscrita a la PCM; con rango de ministro denominado Director Ejecutivo y con capacidades y prerrogativas plenipotenciarias, no vistas desde hace mucho. Poder absoluto para reconstruir el país y para “cambiarlo” también.

Resulta interesante, que días después, el propio ex presidente Fujimori lanza un twitter hablando de la necesidad de voltear la página, coincidiendo con las palabras de PPK en nada menos que la ceremonia de reconocimiento del comando Chavín de Huántar, con Keiko Fujimori presente y toda la pléyade fujimorista, de los pepekausas y de los aliados del gobierno.

Resulta interesante también, ver que este proyecto de Ley, que platea una duración de tres años (seguramente que se va a replantear el horizonte de tiempo) no podrá ver la luz sin la aprobación de la bancada fujimorista y parece que todo está escrito para que ocurra.

Si esto prospera, PPK y su gobierno se asegura que la reconstrucción funcione, que venga con cambios impredecibles a la fecha, y que sea con la venia o alianza política del fujimorismo. Si ellos apuestan, nada negaría la posibilidad que el director o directora de ARCC, sea una persona técnica, venida de las canteras del fujimorismo.

Sumando y sumando, probablemente estamos frente a una alianza que piensa multiplicar los panes en el árido desierto de la política peruana. Porque si el fujimorismo apoya y se involucra en esta reconstrucción desde el aval congresal, todo hará suponer que será una importante plataforma política para el 2021, donde Keiko, o Kenji, vaya a saber quién de los hermanos, se pelearan la última batalla del fujimorismo post Fujimori, porque es obvio que si no ganan las elecciones en 2021, no la ganan nunca más.

Esta es la parte de la ecuación, donde se verá quiénes dividen y quiénes restan en el proyecto político de los Fujimori, que seguramente ven en esto la posibilidad de quemar a Alan García Pérez quien, de no ser envuelto en la maraña Odebrecht, será el Lázaro que puede resurgir, aunque apestando a muerto eso sí, para una intentona aprista (o quizás fuera del APRA) en 2021. NO faltarán las divisiones para el 2021. E igualmente, reducir a cero a la izquierda peruana que en realidad está metida en un huayco ideológico que sigue fluyendo y destruyendo todo en sus predios políticos.

Reconstruir con cambios, de estrategia. PPK consigue lo que quiere y se va a su casa en olor de éxito. EL fujimorismo se hace de una torta política importante que lo saca del marasmo de dos elecciones perdidas, y claro, esperemos que esa parte del país destruido recupere lo perdido y mucho más en pocos años, siempre y cuando no caigamos en un nuevo fracaso al estilo FORSUR, que fue la destrucción de la reconstrucción sin ningún cambio.

En medio de todo ello, será interesante saber quién sacará superávit de esta movida, y quién presentará su estado político financiero, en rojo o peor, en proceso de desinversión de su capital político.

Compartir