Municipios, gobiernos regionales y Congreso a la bandeja de reciclaje

Por: Jorge Rochabrunt Gamarra

Aunque no lo ponemos en agenda realmente, todos estamos de acuerdo que tanto los gobiernos locales municipales como el Congreso de la República, pasan por una severa, profunda e irreparable crisis de institucionalidad y representatividad. Discutir superficialmente tal problemática, solo es una pérdida de tiempo. Y como se ha dicho hasta la saciedad replicando mentes brillantes del pasado, querer resultados diferentes haciendo lo mismo, es pues un premio nobel seguro, a la estupidez.

Para entrar de lleno, lanzo dos propuestas, absolutamente en borrador y si quieren descabelladas, intentando propiciar discusiones que arriben a un nivel de racionalidad tal, que se hagan viables con un solo criterio: hay que dinamitar el sistema actual de funcionamiento de estos dos niveles de poder:

Primera propuesta: La figura del alcalde y el concejo municipal son una farsa, así como del gobierno regional. Se requiere construir gerencia pública local, sustentada en un CONSEJO PÚBLICO Y CIUDADANO. La figura del alcalde es inservible e imposible de sostener. Solo alimenta la corrupción, el clientelismo electoral y el contubernio político-criminal. El fracaso sistemático e institucional en las ciudades así lo demuestran. No es posible vivir con 10 o 20 alcaldes “buenos” en un universo de 1900. El gerente de la ciudad debe sustituir la figura anacrónica y perversa de estos reyezuelos del pus. Gerentes de Ciudad, calificado y elegido como el Jefe de la ONPE o del RENIEC, capacitados y entrenados, con seguimiento pre, durante y post gestión. Bien pagados y con juramentos casi hipocráticos. Con cárcel en juicio sumario y con permiso público para salir y entrar. Evaluado cada año acompañados y vigilados de consejos locales. Estos consejos locales pueden ser por votación, pero no ponen ni quitan alcaldes, los joden, los siguen, denuncian o informan. Crear una subcontraloría especial para gobiernos locales, eliminar la figura de la OCI pagada por el gobierno local. No podemos seguir engañándonos con que los gobiernos locales son la base de la democracia del país, porque la democracia es el bien público más escaso en el país hoy, después del agua potable.

Segunda propuesta: no podemos seguir engañándonos con que el Congreso es la institución tutelar y primer poder del Estado. Mientras no construyamos una democracia realmente representativa con esquemas de democracia directa en varios aspectos, mientras no avancemos hacia una educación política ciudadana desde la cuna y el sistema educativo, no podemos seguir imitando modelos europeos con siglos de historia y creyendo que la constitución resuelve los problemas. Necesitamos diferenciar y separar la función de control político y fiscalización de la función legislativa. No podemos seguir sustentando a una serie de personajes variopintos que reptan en las oscuras fronteras de la ilegalidad, la ignorancia supina, la imbecilidad, la indignidad y la amoralidad que son elegidos por las masas de exigentes clientes políticos (así como el corrupto tiene un corruptor, el clientelismo tiene clientes ávidos de beneficios a toda costa, mirar el caso Chilca (¿Acaso la gente no sabía quiénes eran los Rucos que solventaron la campaña del delincuente burgomaestre?) necesitamos profesionalizar y “elitizar” técnicamente la producción legislativa (análisis, elaboración y sanción de leyes) diferenciar a los congresistas con capacidades técnicas y éticas para legislar.

Ya dije: Pueda que lo que escribo en este momento muchos consideren que es descabellado. Y seguro. Pero es más estúpido seguir pensando que vamos a desarrollar como país, con este sistema parlamentario y municipal.
www.rochabrunt.pe

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