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Opinión

Nacionalismo e independencia catalana

11 Oct. 2017

Nacionalismo e independencia catalana

Por: Martín Belaunde Moreyra

La anunciada independencia de Cataluña constituye hoy la principal crisis que enfrenta España y puede tener repercusiones de cualquier índole en el resto de Europa y quizás hasta en el continente americano. Es un movimiento esencialmente revisionista de la formación de Estados-Naciones que caracterizó al continente europeo entre los siglos XV y XX, pero que comenzó a sufrir sus primeras bajas con la simultánea disolución de la Unión Soviética y de Yugoslavia. En América pudo verse con la frustrada secesión de la provincia de Quebec en su afán de constituir un Estado independiente del Canadá, por una razón fundamentalmente lingüística, pero derrotada en el ámbito interno. En Gran Bretaña existe todavía una fuerte corriente separatista escocesa que se ha plasmado en un gobierno autónomo, que no tuvo éxito en lograr un apoyo mayoritario para revivir el antiguo reino de Escocia.

¿Qué significaría para España una hipotética independencia de Cataluña? Sin duda un gravísimo daño a su unidad nacional, así como a su integración y prosperidad. Desde un plano constitucional y jurídico significa la violenta ruptura de su régimen constitucional basado en la monarquía histórica, pero renovada después de la muerte de Franco (1975) mediante un Estado de Derecho democrático, sustentado en el sufragio ciudadano y en un gobierno que refleja la mayoría parlamentaria en el Congreso de los Diputados. En ese Congreso están representados todos los partidos vigentes y todas las comunidades autonómicas, en función de su jurisdicción interna y del peso de su población electoral. España es una democracia que acoge y respeta a todas las tendencias compatibles con su existencia nacional. El movimiento liderado por Puigdemont, Presidente de la Generalitat catalana, atenta contra la existencia nacional de España como país soberano, miembro además de la Unión Europea.

Cataluña está ubicada al noreste de la península ibérica, limitando al norte con Francia, así como al oeste con Aragón y al sur con Valencia. Su territorio es de 32,000 km2 y su población alcanza los 7.5 millones de habitantes. Pero económicamente es el 20 % del PBI de España. Es sede de importantes empresas financieras, industriales y comerciales, que no solo actúan en Cataluña sino en todo el país y por ello podrían cambiarla. Su economía está fuertemente integrada con el resto de España mediante la venta de sus principales productos, principalmente a las comunidades circundantes. No es una isla económica ni jamás lo ha sido; su desarrollo durante los siglos XIX y XX se debió en gran parte a que tuvo al mercado español cautivo por la protección arancelaria, eliminada con el ingreso al Mercado Común, hoy Unión Europea.

La independencia de Cataluña generaría un suicidio económico para los catalanes y un gravísimo perjuicio para España en el plano político, internacional y de seguridad estratégica. Entonces, ¿por qué la independencia, acaso por la lengua y la cultura? Cataluña siempre ha sido bilingüe, por mucho que el idioma catalán sea hoy de obligatoria enseñanza en las escuelas y universidades. ¿Habrá incompatibilidad de caracteres entre los catalanes y sus paisanos españoles? Frágil argumento cuando se examina el tema en su conjunto.