Pedro Pablo I: Mi reino por un ministro

Por: Víctor Raúl Trujillo de Zela

El clima político peruano, de manera repentina, ha entrado en una peligrosa etapa de crispación y, hay que decirlo, con la complicidad consciente e inconsciente de un gran sector de la prensa, opinólogos y analistas, quienes hablan de una “guerra de poderes”, los que curiosamente han sido escuchados por las más altas autoridades y líderes parlamentarios, salvo honrosas excepciones como Juan Sheput y Salvador Heresi y la ponderación conocida de la Presidenta del Congreso Luz Salgado y la seriedad y objetividad en el análisis político del representante aprista Jorge del Castillo.

Esto aparentemente tuvo su inicio –y todo parece indicar que fue así– en las denuncias llegadas a un programa de televisión sobre actos de corrupción en el IPD, Copal y otros organismos vinculados al deporte y que dependen del Ministerio de Educación, así como también en la edificación y equipamiento de colegios y en las instalaciones para los Juegos Panamericanos. Se denunció que altos funcionarios cobraban cupos a los municipios que se beneficiarían con las nuevas instalaciones educativas.

Es decir, un mecanismo de corrupción similar al que fue atribuido a Martín Belaunde Lossio para la asignación y realización de obras por los gobiernos regionales. El asunto de las computadoras para colegios sería parte de este esquema. Ahora se sabe que esta organización de carácter delictivo, venía trabajando así hace varios años, tal cual la congresista por Piura de Fuerza Popular, Karla Schaefer se lo dijo directamente al ministro en la interpelación, obteniendo por respuesta solo silencio. La congresista había hecho esta denuncia durante el anterior gobierno, y el mismo ministro Saavedra se negó a recibir a ella y a los denunciantes.

En cuanto a las obras para los Juegos Panamericanos, hubo más de US 1200 millones para infraestructura. Han pasado tres años y no se ha hecho tales obras,a pesar de existir dos estudios para la ejecución inmediata de los proyectos que costaron varios millones de soles. La rendición de cuentas se diluye entre distintos organismos, como Copal, el Comité Olímpico Peruano y el Comité Olímpico Internacional, que se les define como entidades privadas cuando en verdad manejan fondos públicos. Nada de esto ha sido aclarado por el ministro. Tampoco que cuando las obras se atrasan hay que acudir a las exoneraciones por emergencia para evitar las licitaciones y los concursos y la fiscalización de la Contraloría. Con esto se benefician numerosos consultores y organizaciones no gubernamentales protegidas por el ministerio.

De ello se concluye que, efectivamente, hay motivos más que suficientes para interpelar al ministro Saavedra y, llegado el caso, censurarlo, tal cual lo autoriza la Constitución. Por ello creemos que, como ha aconsejado el congresista Sheput, vocero del partido de gobierno, y también como aconseja Jorge del Castillo, a nombre de la Célula Parlamentaria Aprista, para evitar el desgaste inútil del gobierno y del Congreso, corresponde al Presidente de la Republica solicitar la renuncia de su ministro. Con ello la política educativa seguirá su curso con los cambios que sean necesarios, permitiendo que el gobierno cumpla las metas ofrecidas de crecimiento y desarrollo social. No tiene sentido que don PPK se aferre a su ministro, ahondando el entrampamiento que afecta a los poderes del Estado. El futuro del Perú está primero.

Compartir