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El diario de todos los peruanos
Opinión

Por una educación de calidad

24 Aug. 2017

Por una educación de calidad

Por: Carlos Bruce

La intransigencia ideologizada de algunos dirigentes regionales del magisterio ha pretendido tirar por la borda todo el esfuerzo desplegado por el ministerio del sector y los valiosos mediadores de casi todas las bancadas parlamentarias para mejorar las condiciones del profesorado, garantizando la calidad de la educación. Pero tendrá que ser la sensatez la que se imponga cuando se conozca que las razones de esta intransigencia obedecen a intereses ajenos a la educación.

A pesar de haberse arribado a un pre acuerdo total entre la ministra y los dirigentes regionales para poner fin a la huelga, el radicalismo de éstos los llevó a exigir como condición dejar sin efecto el mecanismo de las evaluaciones para los profesores, con lo cual se vaciaba la sustancia básica de la ley magisterial que asegura la mejora de la calidad educativa.

Si hay algo que caracteriza al gobierno es su permanente apertura y propensión al diálogo con todas las instituciones representativas para dar viabilidad a las políticas públicas. En cuanto al sindicato magisterial, cuando se rompe el elemento de representatividad de los asociados se da cabida al caos y la anarquía, con lo cual resulta imposible alcanzar acuerdos sólidos y estables.

Lo que no se puede permitir es que el radicalismo e intransigencia de ciertos dirigentes atenten contra el derecho sagrado de nuestro hijos a una buena educación que justifique tantos años de estudios para ser útiles a la sociedad.
El gobierno tiene ya trazadas las líneas maestras de la política educacional basada en la reforma magisterial y le corresponde aplicar las políticas públicas para perfeccionar las funciones y programas. Así, mejorar la calidad de la educación y las capacidades de los maestros, así como sus remuneraciones forma parte de las políticas de Estado que está impulsando el gobierno.

En esa línea, corresponde a los maestros agremiados organizarse ordenadamente, respetando la voluntad de sus asociados, y dejando de lado la extrema ideologización que perturbe un sano proceso de organización sindical.

Lo que no es ni será negociable es la política meritocrática de capacitación y evaluación de los maestros que apunta hacia una mejora integral del sistema educativo, elemento clave que contribuye a salir de la pobreza y del subdesarrollo.
Por ello, el diálogo sobre la base de políticas públicas es lo que debe predominar sobre la exacerbación de pasiones ideologizadas extremas y destructivas que no conducen a nada bueno.