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Opinión

PPC, 50 años y larga vida

17 Dec. 2016

PPC, 50 años y larga vida
Alfredo Lozada Bonilla

Por: Alfredo Lozada Bonilla

El próximo 18 de diciembre el Partido Popular Cristiano – PPC, cumplirá 50 desde su fundación. Su aporte en valores, principios, conceptos e ideas han sido fundamentales para pasar de la sociedad estatista de los 70s, a una que centra como fin supremo de la sociedad y el Estado a la persona humana y su dignidad, defendiendo la vida y la familia, y se rige, en lo económico, por una economía social de mercado, que bien aplicada equilibra la justicia social y el capital, permitiendo que el emprendimiento del peruano salga adelante a pesar de tanta adversidad.

Hace unos años editamos el Manual del Militante Pepecista, útil herramienta para la introducción a la historia, doctrina, propuestas, ideario y posiciones del PPC. El doctrinario social cristiano y querido maestro, Antonino Espinosa Laña, fue nuestro guía, hasta poco antes de su partida. Del Manual extraigo la introducción que justamente escribió Antonino, llamada la “Identidad del PPC”:

En el PPC se enseñan – ¡y se aprenden! – tres lecciones, que son tres deberes.

Primero, tener un pensamiento definido: No satisfacernos, como tantos otros, con conceptos ambiguos, con ideas que manejan los líderes a su servicio. Nosotros tenemos una inspiración, una identidad doctrinaria: el pensamiento social cristiano. Una filosofía de la vida, unos valores que nos comprometen.

Segundo, lección y deber: Esos valores queremos que se encarnen en la realidad peruana. No los soñamos: “¡Qué lindo sería el país!” No, tenemos que ir a la realidad con un conocimiento de ella, y eso es muy poco común también, porque predomina la demagogia, las imágenes fáciles del Perú, sea para acusarlo, sea para exaltarlo. Nosotros queremos tener un conocimiento “al pié” de la realidad compleja, inmediato a ella, para ser críticos auténticos, y promoverla o corregirla.

Y la tercera, definición y deber: Nuestros líderes están al servicio del país, antes que al éxito personal o la prosperidad física o política, está el deber de servir al país, a su bien común. La prioridad la tiene el Perú.

Y para todo esto repetimos el viejo dicho: “Obras son amores”. Somos la voz de los que no tienen voz. Sí, es verdad. Tenemos la obligación de darle expresión a todo eso que, en nuestra sociedad, no encuentra expresión valiente y atinada.

Estamos comprometidos a demostrar que en el Partido Popular Cristiano estamos ¡los que más y mejor aman al Perú!

Con estas palabras de Antonino Espinosa, lo recuerdo y rindo un pequeño homenaje al PPC en sus 50 años, en un momento difícil de su historia, donde toca sacar lo mejor de nosotros para reivindicar hoy más que nunca esos tres deberes, para así cumplir con amar más y mejor al Perú.

(*) Dirigente Nacional del PPC, master en acción política y especialista en gestión pública