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Opinión

Presidente, el Perú necesita diálogo y menos lobbies

03 Jul. 2017

Presidente, el Perú necesita  diálogo y menos lobbies

Por: Víctor Raúl Trujillo

Efectivamente, diferentes voces, sinceras y felizmente no hipotecadas a grupos de poder de ningún tipo, vienen reclamando la necesidad urgente de dialogar con fines puntuales. El compromiso de los participantes debe también coadyuvar al fortalecimiento de los partidos políticos con ideologías, doctrina y carnet de defensores de la democracia y la justicia social. Además, se deben considerar a los movimientos embrionarios, sobre todo aquellos que cuentan con un apreciable respaldo popular.

El objetivo central de este diálogo debe ser el alcanzar un acuerdo político que permita al país retornara un crecimiento superior al 5%, como ocurrió durante el gobierno de Alan García, donde se creció a un promedio de 7% anual, considerando el año 2008 en el cual el mundo sufrió la peor crisis financiera de la historia del capitalismo, y a pesar de ello, el Perú no decreció, lo que mereció el publicó reconocimiento del presidente norteamericano Barack Obama. Tan extraordinario acontecimiento, mezquinado por los adversarios políticos de siempre, fue llamado por revistas especializadas, del nivel de The Economist, como El Milagro Peruano.

Durante este quinquenio, la pobreza se redujo de 48% a 24%, basado en la promoción constante de la inversión privada y un enfoque proactivo de la inversión pública, sobre todo en los ámbitos regional y local. Además, en este período los niños peruanos lograron obtener de su gobierno una importante reducción de la anemia, por primera vez en la historia.

Estos impresionantes niveles de crecimiento económico y reducción de pobreza que ocurrieron en el segundo gobierno de Alan, contrastan con lo que ha venido ocurriendo con PPK y Thorne, que solo se dedicaron a destrabar tres proyectos escandalosamente sobrevaluados: el Aeropuerto de Chincheros, la Línea 2 del Metro de Lima y el Gasoducto del Sur. Esperemos que Zavala, quien ha admitido que se va a dedicar a reactivar la economía y aumentar la inversión privada y así aumentar el empleo, pueda igualar los logros de la fórmula García—Carranza, es decir llevar al país a un crecimiento promedio de 7%, la reducción de la mortalidad infantil y otras conquistas sociales que aseguraban una niñez más saludable y por lo tanto en mejores condiciones físicas y mentales para enfrentar la vida, todos estos logros hechos trizas por el delincuencial gobierno humalista.

Para revertir la situación, como acaba de aconsejar al gobierno Alan, en lugar de que el PBI haya crecido un magro 2.8% y el endeudamiento público suba a28%, debería aumentar, como lo hizo él la inversión y dejar la emisión de bonos, es decir más inversión productiva privada y menos lobbies.

En lo político, necesitamos un Ramiro Priale como Primer Ministro, un político capaz de construir los cimientos de la democracia social y la verdadera gran transformación, reiniciando la inexorable marcha que llevará al Perú a retomar el liderazgo regional que tan formidablemente planificó Alan García con la Alianza del Pacífico. En colaboración con César Peirano.