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Opinión

Sigo con la leche

27 Aug. 2017

Sigo con la leche

Por: Antero Flores-Araoz

Con lo difícil que es hacer empresa en el Perú, debido a la tramitología y el exceso regulatorio, y también lo complicado y laborioso que es ganar mercados foráneos para nuestros productos, parecería ser que nuestras autoridades se esmeran generando más molestias a los productores, que al final de cuenta afectarán a los consumidores y usuarios, que se supone es a quienes el Estado debería proteger.

En la reacción hepática del Estado contra el fabricante de los productos que llevan la casi centenaria marca “GLORIA”, como corolario de la imposición de una sanción por infracción de etiquetado en Panamá, en nuestro país se ha ido al extremo de prohibir la combinación de la leche natural con la leche en polvo, que ha estado supliendo la insuficiente producción de leche vacuna. Esta prohibición envuelve también, en la práctica, la importación de leche en polvo para ser combinada.

Lo expuesto, debería ser corregido en el Congreso, debido al efecto económico negativo para los consumidores, por el seguro decrecimiento de las leches combinadas, que podría ocasionar elevación de su precio. Pero además, con la prohibición de importación de leche en polvo, se estaría incumpliendo convenios internacionales sobre comercio exterior, lo que puede propiciar trato similar para productos nacionales de importación, ya que una de las reglas básicas del comercio exterior es la reciprocidad.

Nuestra Historia es rica en decisiones contrarias al mercado que lejos de cautelar el interés de consumidores, lo que ha hecho es perjudicarlos. Hemos tenido controles de precios y de cambios, trámite de autorizaciones para importación, cuotas de importación, y tantas otras acciones descabelladas, y ahora en la práctica se prohíbe la importación de leche en polvo, lo que no se justifica al no hacer daño alguno a los consumidores, antes bien suple la insuficiente producción de lácteos naturales.
Con la prohibición a la que nos referimos se olvida que nuestro país, constitucionalmente, es seguidor de la economía social de mercado. Pero además se infringen diversos otros preceptos constitucionales y legales como es el derecho a contratar con fines lícitos, siempre que no se contravengan leyes de orden público, y en cuanto se refiere a la leche en polvo no hay ningún orden público en conflicto.

También la prohibición colisiona con la regla constitucional de que el mercado se rige por la libre competencia, esto es que los productos se imponen por calidad y precio, no por disposición legal.

Igualmente si el Estado estimula la creación de riqueza, por mandato constitucional, no se entiende el motivo de perjudicar a consumidores, productores y trabajadores, además del propio Estado que verá reducidas sus expectativas recaudatorias de tributos.

Por otro lado se atenta contra el precepto contenido en la Ley de Leyes, en el sentido que la producción de bienes y servicios, así como el comercio exterior son libres, siendo inaudita la prohibición de importación de bienes que no son peligrosos ni hacen daño, sino que alimentan a nuestra población.
El tema debería ser reestudiado.