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Opinión

TC Y el Chapulín Colorado

14 Mar. 2017

TC Y el Chapulín  Colorado
Antero Flores-Araoz

Por: Antero Flores-Araoz

Cuando la Constitución de 1993 creó el Tribunal Constitucional, teniendo como precedente al Tribunal de Garantías Constitucionales, se generó mucha expectativa pues se tendría un Tribunal que velaría por la constitucionalidad de las normas y por el imperio y defensa de los Derechos Humanos.

Ejerciendo el derecho constitucional de analizar y criticar las resoluciones jurisdiccionales, y ante la lectura de un auto que data del 05 de abril del 2016, pero recién dado a conocer a un mes de su aniversario, ello nos lleva a pensar que el Chapulín Colorado defendería mejor nuestros derechos que el TC.
Los hechos. El 18 de junio de 1986 cuando se realizaba en Lima un importantísimo evento internacional, se produjeron tres motines simultáneos en los penales de San Juan Bautista (El Frontón), Santa Bárbara y San Pedro (Lurigancho), que fueron inmediatamente debelados –como correspondía – por las Fuerzas Armadas y por la Policía, con lamentable pérdidas de vidas.

Los valerosos soldados, marinos y policías que lograron restablecer el orden, cumplieron con su deber y con las legítimas disposiciones que seguramente les impartieron. Sin embargo pese a que han pasado más de 30 años de los sucesos, todavía tienen que seguir soportando riesgos procesales y hasta ahora los juicios que se les abrieron no terminan. Los expedientes suben y bajan de instancias, llegan incluso al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, pero no concluyen pese a la evidente prescripción.

El maltrato procesal a quienes debelaron los motines no solo les afecta a ellos sino a todo el país, pues los soldados, marinos y policías en actividad, ante hechos delictuosos, piensan dos veces antes de intervenir, por el temor a los procesos interminables debido a los daños colaterales que se pueden producir. Muchos otros deciden voltear la cabeza y “no ver nada”.

¿Qué es lo que ha pasado ahora? Nada más y nada menos que cuatro integrantes del TC han expedido un auto mediante el cual después de 3 años de expedida una sentencia la modifican y por ella admiten que se prosiga el juzgamiento a quienes debelaron los motines y no se tenga en cuenta la prescripción de la acción penal, al considerar que la imprescriptibilidad que data recién desde el 2003 por mandato internacional, se aplique retroactivamente a situación acaecida varios lustros atrás.

¡Los Evangelios por tierra! El Tribunal Constitucional ha pisoteado la Constitución que debería respetar y garantizar, al haber hecho añicos la sacrosanta cosa juzgada, y lo peor con resolución de menor nivel que la sentencia que reforma.
Pero no solamente es la afectación de la inamovilidad de la cosa juzgada, sino también la irretroactividad de las normas, pues aplica un Tratado Internacional aprobado cerca de 20 años después de los sucesos de 1986.

Allí no queda todo, en lugar de aplicar lo que es más favorable a los reos, les impone lo que más los perjudica.
Felizmente los magistrados Blume, Sardón y Urviola cumplieron con su deber, aunque fueron vencidos por los otros cuatro.

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