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Opinión

Trump: Lo bueno, lo malo y lo feo

06 Mar. 2017

Trump: Lo bueno, lo malo y lo feo
Víctor Raúl Trujillo

Por: Víctor Raúl Trujillo de Zela

Donald Trump está optando por una política de doble discurso con los mexicanos, por un lado, envía a su ministro de seguridad interior y al delegado de relaciones exteriores con un discurso apaciguador, señalando que el comercio con México es muy bueno y positivo para los norteamericanos, y por otro lado asegura que la construcción del muro en la frontera con México se hará de todas maneras y anuncia las redadas para deportar a miles de indocumentados.
Este discurso describe muy bien lo bueno y lo malo del Trumpismo, un nacionalismo populista, que ya ha fracasado en el mundo y que será casi imposible que se logre imponer a la dinámica de la política real, que se supone es donde Donald Trump debe gobernar. Por ello necesita de personalidades del primer nivel, que lo hagan entender que, a pesar de las diferencias ideológicas, los puentes entre Estados Unidos con los países de América son tan importantes para el continente como para los Estados Unidos.
Tanto Trump como sus rivales políticos, tienen que entender que la política va mucho más allá de encendidos discursos, y que la negociación no debe verse como claudicación, sino como una necesidad de saber encontrar puntos en común desde los cuales debe de gobernar para poder responder con actos concretos a sus votantes, que son un gran sector norteamericano que no se ha beneficiado de la globalización y que desde un punto de vista conservador, no solo ha visto en peligro sus oportunidades económicas sino que además ha visto peligrar sus tradicionales costumbres, ante la arremetida de la inmigración, tanto legal como ilegal.
El mundo ya experimentó divisiones por muros y guerras, como la guerra de Vietman, una de las caras más representativas de los conflictos de la Guerra Fría. Hoy ese panorama es de alguna manera distinto, pues uno de los principales aliados de Trump es el astuto y popular presidente ruso, Vladimir Putin que en un acto sin precedente habría ayudado a los republicanos a ganar la última elección. Esperemos que así como Trump no escatimó en recibir ayuda de los rusos, no escatime tampoco en escuchar los consejos de distintas personalidades políticas, que saben entender que en política no se pueden desperdiciar las oportunidades de consenso por posturas personales
La Alianza del Pacífico, creada e impulsada por el expresidente Alan García, es un ejemplo de lo que se puede lograr en consenso más allá de las discrepancias políticas y es ahora, una gran oportunidad desde la cual se pueden generar oportunidades de intercambio comercial entre Los Estados Unidos, América y el Asia. No nos distraigamos más con la riña política y avancemos en busca de soluciones que el mundo es uno solo y el comercio también es uno solo.