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El diario de todos los peruanos
Opinión

Una decisión controvertida

12 Aug. 2017

Una decisión controvertida

Por: Francisco Chirinos Soto.

La decisión adoptada por el Presidente de la República, don Pedro Pablo Kuczynski, dirigida a sostener conversaciones directas con líderes sindicales del profesorado nacional, motivó las más encontradas opiniones.

Personalmente, no creo que se tratara de una determinación desatinada, sino más bien de un esfuerzo plausible destinado a poner término a uno de los conflictos laborales que gravitan con enorme carga negativa sobre los intereses de la comunidad, puesto que allí está comprometida la educación de centenares de miles de niños y adolescentes de todo el país.
Entonces, cualquier intento que busque regularizar la atención en los centros de enseñanza pública debe merecer el apoyo mayoritario de la ciudadanía.

Otra cosa es que, según lo previsible, el Jefe del Estado no haya logrado un resultado positivo en su gestión. Y ello, desde luego, no por culpa suya, sino de la de sus interlocutores, entre los cuales hay dirigentes ultra-radicales que hacen planteamientos y exigencias de tal naturaleza y medida, que hacen imposible arribar a cualquier fórmula de solución del conflicto. Ha habido quienes, entre los dirigentes, han exigido hasta la renuncia del Presidente de la República. Se aprecia, pues, que son demandas verdaderamente delirantes de las cuales ni siquiera es posible conversar.

Dentro de las actividades periodísticas relacionadas con este gran problema, tuve la oportunidad de ver y escuchar a la doctora Mercedes Cabanillas, quien desempeñara el cargo de Ministra de Educación bajo uno de los mandatos presidenciales del doctor Alan García.

Es sorprendente apreciar la salud física y mental de “Meche”, quien está recorriendo la sétima década de su existencia. Yo no tendría el menor inconveniente, si estuviera en mis manos, en llamarla a ocupar otra vez la difícil cartera y abrigaría la certeza de que podría ser un factor decisivo en la solución del problema.
Cabanillas puso de relieve que los profesores estatales en el Perú son, en números redondos, cuatrocientos mil. Esa es una cifra gigantesca que llevada al terreno de los desembolsos que requiera cualquier arreglo, trae consigo serias dificultades.

Si, a título de ejemplo, hablamos de una cantidad de cien soles por cada maestro, tenemos un desembolso de cuarenta millones al mes y más de quinientos millones de soles en un año. Y ello, repito, solamente como ejercicio mental, puesto que en este conflicto se habla de cantidades muchísimo mayores que el ejemplo.

Quiero decir, en definitiva, que la satisfacción de las legítimas aspiraciones del gremio, aunque no llegaran a ser cubiertas en su totalidad, habrán de representar muchos miles de millones de soles al erario nacional.

Y si el Estado no tiene plata, no hay manera de inventarla, a menos que se ponga en funcionamiento la célebre e histórica maquinita del Banco Central de Reserva, lo que significaría el ingreso del país a una vorágine inflacionaria de la cual tenemos una no muy lejana experiencia.

Para aproximarse a la terminación de la huelga magisterial se requiere, por lo pronto, que los maestros del Perú tengan una sola representación, para que los funcionarios estatales, principiando por el Presidente de la República, puedan tratar válida y eficazmente con esa dirigencia.

Claro que los extremistas impiden esa unidad, porque lo que ellos pretenden es que no haya arreglo alguno, a fin de alterar aún más el desagrado colectivo con el grave perjuicio que amenaza a nuestros niños y adolescentes, quienes corren el riesgo de perder el año lectivo. La doctora Cabanillas, al respecto, ha propuesto que la actividad académica se prolongue por los meses de enero y febrero del año que viene, una vez que se reanuden las clases.

De esa manera se salvaría el riesgo que pesa sobre los alumnos y los profesores tendrían la posibilidad de restituir al país el tiempo que no han cumplido sus tareas.