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Opinión

“Vuelve y juega: Hamás y la AP”

08 Nov. 2017

“Vuelve y juega: Hamás y la AP”

Por: Alter B. Himelfarb W.

El “Plan de Paz”, entre la Autoridad Palestina (AP) y el grupo terrorista Hamás, muestra tantas barbaridades e incongruencias, que es incomprensible, cómo el Presidente de Egipto Abdul Fatah al-Sisi, con muy buena fe, se haya prestado a semejante payasada política, con siniestros propósitos por parte del grupo terrorista:

Los cabecillas de Hamás, como Yahya Sinwar, declaran “que Hamás no discute el reconocimiento de Israel, sino cómo eliminarlo del mapa”.

La reconciliación propiciada en ésta ocasión por Hamás, con la AP, obedece por una parte, al fracaso administrativo que Hamás tuvo con el pueblo de Gaza. Por hacer terrorismo hacia Israel, se olvidaron que su pueblo ha estado sin trabajo, sin salud, sin educación, desnutrido, etc., mostrando incapacidad de mantener una estabilidad administrativa, a pesar de los millones de Euros recibidos de parte de Europa. En las ciudades afectadas por sus estúpidas guerras, siguen los escombros como un monumento a la desidia y al abandono y al robo y despilfarro de dichos recursos. (Léase túneles) Guerras estúpidas, “concebidas” únicamente con la malvada intención “amarillesca” de generar una visión anti-israelí y anti-semita, en la medida en que algún infante o madre embarazada, perdía la vida en éstas confrontaciones. Estos musulmanes, no tenían ningún inconveniente en exponer a sus propios hijos y mujeres a morir, con tal que ello diera lugar a una propaganda tal, que Israel fuera atacado en los foros y la media internacionales, como “genocida”.
Y ahora en estos actuales momentos, ¿cómo pretenden hacer una especie de “paz” con la AP, continuando los de Hamás con las armas, y con los vínculos terroristas ofrecidos por Irán y su pupilo Hezbolláh? ¿Acaso piensan ellos, que firmado ese adefesio de “paz”, habrá libre tránsito de terroristas de Hamás a territorio de la AP (Autoridad Palestina), dado que supuestamente, tras su “paz”, seguirá la “unidad territorial”?

Cómo podría Israel, firmar cualquier acuerdo con la AP, si dentro de su Gobierno Administrativo, Hamás exige que haya gente de su grupo en el gobierno de la AP?
Pero hay algo SUMAMENTE GRAVE y es que hecha la declaración de Yahya Sinwar, ver segundo párrafo del presente Artículo, NINGÚN PAÍS, ni musulmán, ni no musulmán, ni de la ONU, se han manifestado en contra de ésas declaraciones.
¿Entonces por qué el silencio? Será un nuevo formato de manifestar respaldo y solidaridad con Israel?

De los países de orientación CHIÍTA, Irán, Siria, Hezbolláh, no podía esperarse menos, pero ¿qué hay de los países musulmanes SUNITAS como Arabia Saudita, Emiratos Árabes unidos, etc…? ¿Y del llamado “Mundo Democrático”?
Pasando a otro tema dentro del mismo campo, del Mundo Musulmán versus Israel, continúa apareciendo en la media, informaciones que aparentemente son correctas, porque la fuente es la misma media equivocada y distorsionada, más no al tenor de la historia:

Existió una vez, como narran los cuentos infantiles, una tierra llamada JUDEA Y SAMARIA. Vino el perverso “lobo” Emperador Adriano, que aunque le ganó la batalla de 4 años al líder judío BAR KOJVA, no sólo que destruyó el Templo (el 2º, reconstruido por el emperador Persa, Darío II), expulsando a toda la población sobreviviente hacia Europa, sino también, de temperamental rabia, decidió cometer el gran error de llamar a esa tierra, PALESTINA, cuando ya en esos tiempos, los filisteos o palestinos no existían por esos lares. La tierra de Israel, en la época de la presencia de Jesús, tenía su nombre definido: JUDEA. En esa JUDEA, existía una antigua población llamada HEBRÓN. En Hebrón, el Patriarca Abraham, compró un pedazo de tierra que incluía una cueva, la cueva de MAJPELÁ. En esa cueva, están enterrados, los Patriarcas y Matriarcas, Sara, Abraham, Isaac, Rebeca, Jacob y Lea, del pueblo judío. Hablamos del año 1280/1200 antes de ésta era. Nada qué ver con el mundo musulmán, (Mahoma, nace en el 569 de ésta era), y menos con Cisjordania, en cuanto a nomenclatura, y mucho menos con la expresión “territorio nominalmente palestino”, ya que el sobrenombre de “Palestina”, repetimos, fue dado por Adriano entre el 117/138 de ésta era. Esa tierra, ha sido, es y será JUDEA.
Por más buena fe, que haya en un comentario, si éste parte de bases incorrectas, terminamos por desorientar al lector.